sábado, 21 de abril de 2012

Crónica de Nubes con la mente en la Ley Seca (Jueves 19 de abril de 2012)

Estaban en el escenario, estaban fuera del escenario. Nubosidad Variable, las partes confluyen en el todo, sea con un huevo relleno de percusiones (o percusiones rellenas de huevos), unas anginas enormes (y el sudor frío que anuncia el final de los tiempos) o una guitarra acústica, una camiseta estrecha, un Tafman en busca de una rulot, voces de ayer y hoy y mezcla otra vez. Nubes con la mente se atrevieron con las grandes canciones de Nubosidad Variable. Meditaron los arreglos, hicieron que BasketLátex sonara acúatica, que Órbita fuera el loop circular e inconcluso (como un hipercubo elevado a la enésima potencia), Javier Tafalla se sabe las canciones del Hombre Burbuja mejor que Julio de la Rosa, Luis canta las canciones de Santi Balmes porque en realidad fueron Nubosidad Variable los que dejaron su sitio en el autobús de la fama a Love of Lesbian. Extrañé las cenizas de los cigarrillos en el café frío, ya no quedaban combustiones, dije una vez más y no vuelvo, Nevermore, nevermore (un agujero llamado Nevermore, como en la canción The Raven)...dos estrofas de Jesús, porque si todos estamos callados alguien nos escuchará al rezar. Eran las canciones más hermosas del mundo, era un jueves por la noche, un jueves que sabía a bolero de ginebra, a los amigos de siempre, a la gente que ama el pop porque en las canciones están todos los pedazos de alegría del mundo. Yo estuve en la Ley Seca escuchando las canciones de Nubosidad Variable y tú no. Deberías arrepentirte, debería admitir que no tienen ni puta idea de nada...se acabaron las mentiras, dejemos paso a las estrofas y los abrazos. Gracias por un rato en el cielo, ya no tengo miedo a volver. El tipo en el que me he convertido me cae mucho mejor que ayer.

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