viernes, 29 de marzo de 2019

Museo de la soledad de Carlos Castán en el cronolector de la Torre de Babel de Aragón Radio





Todo comienza con frío de vivir
Castán, Carlos. Su nombre empieza sonar unos años antes cuando Ocaña, el director de Onagro (entonces Zócalo) uno de los grandes de esta región edita Frío de vivir El libro que se distribuye solo por Aragón interesa a La Editorial Emecé (Salamandra) y se llega a un acuerdo con editor y autor para retirar la edición y sale ya a nivel nacional como Salamandra. Castán lo presenta en Madrid, con Soledad Puértolas y las reseñas en Babelia y el resto de suplementos son muy generosas.
Resultado de imagen de frío de vivir carlos castan
Espasa ve en Castán un escritor con trayectoria. Su prosa es poderosa, poética, melancólica. Se compromete con ellos. El siguiente libro será Museo de la Soledad.

El proceso de escritura:

Resultado de imagen de museo de la soledad de carlos castan

Carlos Castán comienza a escribir los relatos a largo de 1998 y 1999. Uno a uno. Nunca trabajando dos a la vez. Castán daba clases en el IES Pirámide de Huesca. Allí da clases de filosofía durante tres lustros. Lee a Marguerite Duras, con ese tono de Hiroshima Mon Amour, relee a Cortázar, Manuel Puig, Carlos Fuentes. Está atento a lo que escriben los que son coetáneos como Lorenzo Silva, Marta Sanz, Loriga, Mañas, Óscar Esquivias, Luisa Castro, Casavella, Cercas. Descubre un libro, "Helena o el mar del verano" de Julián Ayesta que supone una sorpresa por su anacrónica influencia imposible (el libro se edita en 1952). Yo, modestamente, veo también una cercanía a la obra magna de Muñoz Molina, “El invierno en Lisboa”. Una vida familiar y tranquila pero extraña el Madrid de su juventud. Como otros artistas y escritores tiene que huir de su barrio, de sus calles para sobrevivir. Los padres de Castán son oscenses, él llega a Madrid con nueve años, así que los escenarios de los cuentos son Madrid, Huesca, también Biscarrués (el pueblo de su padre) o Zaragoza. Castán utiliza espacios que conoce bien y los dota de un aura que mezcla los elementos autobiográficos salpicados de historias imposibles, que nunca ocurrieron. De nuevo es una autor que coloca su entorno cercano en un lugar preponderante. Habla de lo que conoce y eso lo hace más bello. El momento más intenso en lo emocional es el relato Silencio tan de Silvia, dedicado a una historia de verano de su hermano José Miguel (Muerto en accidente en 1988 y al que dedica su libro). Hay separaciones que se producirán en el futuro, amores que tardarán unos años en acabarse, historias que se adelantan, corazones que se demoran en pararse. En el año 2000 aparece museo de la soledad.



La historia del libro: La primera edición (y la segunda)

El libro se presenta para la prensa en el Hotel Ritz de Madrid. Juan Bonilla, que se había mostrado entusiasmado por el anterior libro de Castán. Publicado por Espasa, Madrid (2000)Museo de la Soledad sigue creciendo y es Silvia Sesé la que se interesa por el libro para incluirlo en el catálogo de Círculo de Lectores. Sesé actualmente es editora de Anagrama pero por entonces ser parte del Círculo de Lectores era algo muy imporante por el número y variedad del público al que llegaba. Publicado por Círculo de Lectores. (2001)

Castán es un escritor lento. Su forma de escribir le lleva a procesos de escritura febril en un estado de melancolía y en otros casos de paralización creativa casi ansiosa. Siete años hasta que aparece su siguiente libro Sólo de lo perdido que coincide con la segunda, en realidad la tercera oportunidad de un libro maravilloso:

Algunos años después: TROPO

Unos cuantos años después, en el 2007 TROPO (por entonces Mario de los Santos y Oscar Sipán) preocupados por la efímera duración de los libros y el ansia y el hambre del mercado editorial deciden montar una línea editorial, una colección que se llama Segundo Asalto, reeditando obras difíciles de encontrar en librerías. La inaugura Museo de Soledad. La relectura hace de ese libro que se le reconozca críticas entusiastas de gente como Juan Bonilla, Lorenzo Silva o Rosa Regàs.

Resultado de imagen de museo de la soledad carlos castan tropo

¿Por qué Museo de la Soledad?

Museo de la Soledad, como antes Frío de Vivir, con su manera poética de tratar las relaciones, de observar el paisaje, son libros extrañamente canónicos para una generación que creció sin la posibilidad de extrañar Lisboa o París porque comenzaban a estar demasiado cerca. Que buscó en los rincones de sus calles, en las caras conocidas, las aventuras, el amor que les faltaba en sus vidas. Que creó veranos eternos en los Pirineos o en Salou y que saludaba la vida cotidiana, el trabajo, las clases, como algo con un punto de magia, de rutina alimenticia y también emocionante. Sigue siendo un libro emocionante, un libro de esos en los que se puede vivir dentro años y años, incluso no salir nunca, porque aunque dentro las nubes sean siempre grises la tormenta al descargar limpia el corazón de miedos. Museo de la Soledad es un libro de culto, medio secreto, tiene algo de material para iniciados, es uno de esos libros gasolina, queroseno, chispa y combustible si uno se pone a escribir.

Antes de despedirme quiero darle las gracias a la Biblioteca de Ateca porque nos ha suministrado un ejemplar de Frío de Vivir (Museo de Soledad lo tengo en mi biblioteca de esenciales a pesar de tener la mayor parte de mis libros en una mudanza) y por supuesto al señor Castán que amablemente conversó conmigo para esta pieza.

Estuche de lijas de Javier Carnicer en el Cronolector de la Torre de Babel (Aragón Radio)



Introducción

Javier Carnicer, el mito oculto, el poeta maldito que no quiso ser maldito. El hombre que iluminaba con su presencia la noche. Poeta lento y meticuloso. Como otros, poeta antes que músico, músico siempre. Javier Carnicer iluminó la vida de todos los que nos acercamos a él con el único deseo de aprender, tal era su generosidad: un puñado de canciones en maquetas, un libro de poesía experimental inundado y, finalmente, Estuche de Lijas y el disco Lijas posterior junto a Justo Bagüeste, nutritiva herejía en nuestra región.

Resultado de imagen de estuche de lijas javier carnicer

En el comienzo fue la palabra:

Javier Carnicer, el mito oculto, el poeta maldito que no quiso ser maldito. El hombre que iluminaba con su presencia la noche. Poeta lento y meticuloso. Como otros, poeta antes que músico, músico siempre, utiliza en su primer libro (una obra corta, solo dos libros), los juegos de palabras, la poesía visual, experimental: Editado en 1982 en Picazo, en Barcelona. "La sombra del obituario vista por su huésped", solo mil ejemplares, como parte de la trayectoria de Carnicer, una inundación en un sótano hace que la mayor parte de los mismos desaparezcan. Recupera algunos. Hace muchos años me regaló un ejemplar. En su presentación en Huesca se montó una exposición-montaje-presentación en la que participó, por ejemplo, el artista oscense Alberto Carrera Blecua. Aquel libro, de componente libre y lúdico, estaba muy influenciado por poetas de corte vanguardista como el tristemente desaparecido José Miguel Ullán. Aquel libro recibió una estupenda crítica por parte del poeta y crítico Ángel Guinda en el Heraldo de Aragón, bajo el título de "El ludiverso de Javier Carnicer" el 14 de Febrero de 1985.
Resultado de imagen de "La sombra del obituario vista por su huésped"
Hay un amor de Ángel Guinda, una retroalimentación de amigo. Lo demostrará con su último texto inédito del que hablaremos más adelante. Carnicer se pone al frente de su siguiente proyecto, una banda de postpunk, de rock trágico. Junto a Felipe Gazo monta en Huesca en 1987 Carnicería Carnicer. . Una banda rock trágico. Los dos eran de Huesca, los dos vivían en Barcelona donde Javier se había licenciado en Filosofía en la Universidad de Barcelona. Gazo tocaba en Orni, otra banda primeriza de la movida oscense de los ochenta. Mayo de 1987. Carnicer tiene melodías, ritmo, estructura de temas, letras. Graba en una cassette su voz y los ritmos e instrumentación a cargo del propio Carnicer con sonidos guturales. Gazo tenía su guitarra, una caja de ritmos, una grabadora de cuatro pistas. Trece temas. Un directo en el que Carnicer toca con la pierna enyesada. Debutan, como no podía ser de otra manera, en Huesca, en las fiestas de San Lorenzo, un llenazo total, un concierto antológico. La intensidad de Carnicer como Frontman es tal que se rompe la pierna en un salto y tiene que ser escayolado al día siguiente, así que queda claro que todo el sufrimiento que emanaban las canciones de Carnicería Carnicer no eran en absoluto fingidas aquella noche. Tuvieron muy buenas críticas y sonaron en programas de Radio 3 como Discópolis y tocaron en Zaragoza en la sala Metro en el mes de Octubre de 1987


La vuelta: el libro Estuche de Lijas

Treinta años viviendo en Barcelona. Un poeta lento y meticulosamente riguroso. No sufre, como otros poetas de la actualidad, como yo mismo lo admito, una incontinencia editorial. Javier es profesor durante años en Barcelona, donde se labra primero una mitología particular basada en la nocturnidad, la nicotina y bandas extrañas como Manicomio Romántico o Soledad Anónima, para luego reposar unos años como docente hasta la vuelta a los versos. Orencio Boix, realizador oscense, miembro del colectivo En vez de nada recoge imágenes inéditas de Carnicería Carnicer. Los chicos de provincias somos así de Orencio Boix. El maestro había vuelto.

Después de La sombra del obituario vista por su huésped, veintiseis años más tarde. Estuche de Lijas/Capsa d´escats. En el año 2008 y en edición bilingüe aparece Estuche de Lijas, catalán y español. Estuche de Lijas, publicado por la Universidad de Barcelona, en el que el concepto del poema como lija para limar el horror de la realidad, un libro alucinado y romántico, de monstruos poseídos, caminantes melancólicos...
Publicado en Barcelona en la primavera de 2008. El título hace referencia al concepto que uno tiene del poema, como lija, como utensilio manual de naturaleza áspera que de otro modo pule las superficies haciéndolas más habitables, más amables al tacto. Las más dura, la realidad, el horror como indiferencia universal, el tacto como sentido común, como una especie de termómetro del daño. El límite viene dado por la chispa, un cohete que avisa del final del poema, diciendo que si uno sigue lijando solo quedan quemaduras, el poema abrasado, el fenómeno se convierte en un solo delirio del autor.
En mayo de 2008 se presenta en la FNAC de Barcelona, lo hace acompañado de los responsables de la traducción y adaptación de los poemas han ido a cargo de Paco Cantero y Eduard Sanahuja (firma el prólogo). Ambos miembros del Aula de Poesía de Barcelona y profesores del Departamento de Dicáctica de la Lengua y Literatura de la Universidad de Barcelona. Animado por poetas amigos como Jordi Virallonga y su musa eterna, su mujer, Karmen. Javier Carnicer presenta su poemario "Estuche de lijas" y recita "Lenguas enfermas". Café del arte, Huesca. 30 de octubre de 2008. Una bella escena el Café del Arte La voz de Carnicer en Huesca, guarda su imagen y su palabra a través de Orencio Boix, amigo y admirador.

El proyecto Lijas (y Polar)

Justo Bagüeste, oscense, vivió la movida madrileña en la parte más tóxica, toca el saxo en los Clónicos, en Rey Lui, es uno de los Chatarreros de Sangre y Cielo de Javier Corcobado y funda IPD y la Ecléctica Madrileña, uno de los sellos más alternativos de la música española dedicado a la experimentación y el ruidismo. Ambos vuelven a coincidir y los ambientes de Bagüeste y la voz quebrada por la nicotina de Carnicer llevan a uno de los discos de spoken word más bellos de la música española y el mejor en la aragonesa. Lijas (año 2008-2009 La Ecléctica Madrileña ‎– EM 009 CD, Nuevos Medios ‎– EM 009 CD) tiene muchas colaboraciones interesantes, Felipe Garzo, aliado tuyo en Carnicería Carnicer, Juanjo Javierre, la gente de Pársec, Frank Rudow (colaborador de Manta Ray), Susana Cáncer, Morti o Corcobado...además de voces en catalán, euskera, alemán o inglés que revisan los poemas de Carnicer.
No hay demasiadas presentaciones: en Huesca, en el Matadero, en la Boca del Lobo en Madrid, en la Ley Seca en Zaragoza y en el Festival de la palabra de Jurançon en Francia. Un directo que mezclaba la poesía con los ambientes y las imágenes de Orencio Boix y que en su visita a Zaragoza nos dejó a todos boquiabiertos.
El poeta continúa recitando sus poemas acompañado por las composiciones musicales de Justo
Bagüeste, ceñidas a la palabra, abrazándola y acariciando cada sílaba. Así que surge al final de 2011 y comienzos de 2012 el EP Polar, de nuevo con Composición, arreglos y grabación de Justo Bagüeste Textos y voz de Javier Carnicer y las colaboraciones de Pelayo Arrizabalaga, Susana Cáncer, Gonzalo
Lasheras, Jesús Alonso y Antonio L. Guillén (Les Rauchen Verboten).

Tuvo una puesta en escena en directo única que pude ver en CC Matadero el viernes 25 de mayo de 2012. Con Gonzalo Lasheras en guitarras y Orencio Boix en las proyecciones. Un momento mágico, el último directo del maestro Javier Carnicer. Aquella semana estuvo en los micrófonos de Comunidad Sonora hablando con Alberto Guardiola y conmigo.


El ángel se despide con amor

En el verano de 2015 fallece Javier Carnicer. Unos pocos meses más tarde y a través de En vez de nada un proyecto imprescindible, necesario Respiraciones (antología inédita) en el año 2016 que recoge las maquetas de Carnicería Carnicer, Manicomio romántico y Soledad Anónima además de temas inéditos de Polar (parte de lo que había sido grado y no publicado en el EP) y una recopilación Buena sangre en el que distintos músicos oscenses creaban ambientes musicales para la voz grabada por Javier Carnicer en sus últimos días. La despedida, el último adiós, un texto inédito, generoso Javier, como siempre, deja para la revista literaria Afiche una revisión de otro libro clave que algún día visitaremos con el cronolector, Vida ávida de Ángel Guinda. Las palabras de otro


Supervivientes al paso entrópico de la humedad. Cuando el maestro Javier Carnicer marchó, descubrimos que todavía nos quedaban demasiadas palabras por escucharle, tantas palabras por decirle. Maldito sueño eterno que es el peor de los descansos. Un corazón plomo que no respeta a nadie. No tocamos a más, no tocamos a nadie.



lunes, 25 de marzo de 2019

SomolosModos de Los Modos (autoproducido, 2018)


Resultado de imagen de somos los modos zaragoza

Los Modos son historia viva, son presente y son futuro, son lo básico que nos gusta en una canción pop: efectos de satisfacción inmediata, melodías cristalinas, guitarras afinadas con gusto y voces que mastican con la boca cerrada las palabras correctas. Media docena de temas en este EP repartidas al 50% entre sus miembros fundadores, Michel Gracia y Fernando Navarro, que se encargan de voces solistas y guitarras solistas y de ritmo, más una sección rítmica eficaz y nutritiva, con José R Crespo y Mauro Alberto. Sin mirar atrás es una reflexión de camisa blanca y corbata negra, es momento de no andarse por las ramas. El secreto es lo básico hecho con gusto, como un arroz cocinado en su punto o un pescado el tiempo justo en el horno: los Secretos más anfetamínicos en Tú no, Paul Collins girando por Europa con una banda distinta en cada puerto, la Casa de la Bomba y Rompepistas poniendo la otra mejilla en El último en saberlo, Relojes crisantemos es el flequillo de Alex, las guitarras de Miqui Puig en solitario, BipBip, los cerdos violetas o murciélagos escandalosos o los Mil tonos del gris. El aroma de maestro Granados (José María, por supuesto) impregna todo el disco, porque los chicos son hombres pero siguen estando bien, lo vean o no A contraluz.

El espejo de Da Loma (Limbo starr, 2019)


Resultado de imagen de da loma limbo starr el espejo

Todos podríamos haber sido Da Loma pero no aprovechamos la oportunidad. Solo los que bordean el abismo pueden permitir que sus primogénitos recojan golosos la absenta que se evapora de tus ojos.

El espejo abre el disco con un trote psicótico y confesional, unos ritmos casi psicobilly, la rítmica esquizoide de Suicide, como cuando a Josetxo le daba por escupir en español, Del revés es una de las cumbres del LP, tóxico como las cenizas de un dios olvidado, enumerar los peores vicios permitidos por una sociedad en la que todos chapoteamos desde que a la música le ponían nombre las décadas, lúbrico como la manera en la que engrasaban las agujas en Detroit. El disco de Da Loma tiene algo de postmodernidad bien digerida, con El amor, la fuerza y esos lúcida mezcolanza de carta de amor a Mada Jade , en uno de los pocos estribillos pop de amanuense (silbido y percusión de nova cansada) que encontramos en el disco, porque Da Loma es una sucesión de polaroids tomadas de resaca nada amables, como En el festival, trajín de años, samplers del revés, guitarras que escuecen, madurez mal entendida, sirenas que repican la jaula con las puertas abiertas que trata de atar con pulseritas de colores la juventud. Nunca más es un interludio acústico, de serenidad acústica, en la que sobrevuelan retazos sintéticos sobre melodías. Con De Madrid al suelo podríamos nombrar a los Ornamento y Delito, pero sería demasiado fácil, yo me entrego más hacia Las Ruinas o ese fraseo de a lo Lou Reed que solo mejora Rafa Berrio pero él lleva mucho más tiempo castigando su alma. La parte lúdica, casi el guiño, como si los Parálisis Permanente tuvieran estudios, ese espejo rajado donde se reflejaría autosuficiencia y que es Fin de Semana. Le hemos dado la vuelta al vinilo hace rato y aparece una voz, una segunda voz, una cómplice que ayuda emparentando T_A_M con algunos de esos temas redondos con un punto sádico como los que elucubraba el Javier Almendral de Soy un enfermo y nunca dejaré de serlo. Da Loma, un disco político, un disco contemplativo, un diario que tiene momentos ligeros como Tus mentiras, con esos arreglos para el domingo por la mañana, vaporosos dibujos sobre el telar de la vida, el cierre es Libro de estilo, quizá el más confesional de los temas del disco, como si El Ángel bajara y volviera a juntar a la banda, como si le hubieran pedido una canción para cerrar uno de esos bares que llevan muchos años cerrados, la última canción en un local vacío.


Da Loma tiene un pasado, como todos, pero el suyo está lleno de buenas historias, de saber esperar, de cocer en marmitas lentas las especias más extrañas. Da Loma vio cómo pasamos de la grapa a spotify, del scalextric a la PS4, vio como Ranaldo afinó su guitarra y como Sergio Algora tocó en radio 3 con una sola cuerda. Un disco que destila belleza, poco más se puede decir.


domingo, 24 de marzo de 2019

Piedad de Miguel Mena en el Cronolector (La Torre de Babel de Aragón Radio)

Resultado de imagen de piedad miguel mena



Hace unas semanas recuperamos a través del cronolector uno de los libros más importantes en la historia de nuestra literatura reciente: Piedad de Miguel Mena. Editado por Xordica, supuso un salto cualitativo en la obra del periodista Miguel Mena; poesía y recuerdo, anécdotas y corazón, canciones y fotografías.


Se puede escuchar aquí 


Ampliamos la pieza con una entrevista y un texto que desarrolla más la génesis de la obra:
Mixtape: Louise (Human League);  Mil calles (La guardia); : Bring a little Loving (Los Bravos);  El mar no cesa (Héroes del Silencio), Peppermint frappe (Los Canarios)


Resultado de imagen de miguel mena todas las miradas del mundo


Miguel Mena, periodista, hombre de radio, autor de literatura juvenil. Una mente curiosa, viajero en lugares minúsculos, memoria de la especie en cultura pop. Miguel Mena escribió uno de los grandes libros de nuestra historia reciente mientras su vida entraba en curvas, cuando las canciones se apagaban a lo lejos, cuando había tiempo para otras cosas. Encontró su lugar en los recuerdos, en los momentos mínimos. Y de ahí surge Piedad.



I Parte: Verano de 2008

Piedad es un libro de textos cortos, de recuerdos e improntas, de reflexiones: hablamos con Miguel Mena sobre el proceso de escritura.

Resultado de imagen de eurocopa 2008 luis aragonés
El primer relato del libro, “De raíz”, es el primero que Mena escribe. Una sección del suplemento “Artes y letras” de Antón Castro tiene la culpa. No más de mil caracteres. La escritura del libro no coincide con la mejor situación vital del periodista: un proceso de separación matrimonial, que fue triste, pero no amargo. Algo que no funciona y Mena se recluye en casa de un amigo durante el mítico verano de 2008: El verano de la Expo universal de Zaragoza, el año que España rompió su maleficio en la Eurocopa de fútbol. Mena escribía y escribía y no tuvo tiempo ni de ver el partido. Solo los gritos de los vecinos le devuelven al mundo. Con setenta textos escritos Miguel busca consejo entre sus amigos más cercanos, entre escritores como José Luis Melero que le a vuelta de correo (en un sms, más prosaico), le contesta “Es cojonudo. Publícalo echando hostias”. Melero, bibliófilo impenitente, amante del libro y contenido en sus pasiones (exceptuando el Real Zaragoza), no suele utilizar ese lenguaje, así que su entusiasmo resultaba muy explícito. Animado por esa reacción Mena sigue escribiendo a lo largo del verano y llega a completar más de cien relatos. El desaparecido Félix Romeo le ayuda a pulir el texto y le aconseja eliminar algunos textos hasta dejarlo en un número redondo, cien. Ese será el manuscrito de Piedad. Al que acompañarán una serie de fotografías, imágenes minimalistas que acompañarán a los textos sin ser especialmente explícitas. Como cuenta Miguel: “Busqué un contrapunto irónico al texto correspondiente, para que el libro fuera un poco menos denso, respirara un poco, permitir al lector esbozar una sonrisa”.Piedad, el más personal y bello libro de Miguel Mena está terminado.
Resultado de imagen de miguel mena felix romeo


II Parte Miguel Mena en la encrucijada

La obra de Miguel Mena es variada, es rica, responde a una intensidad intelectual y un deseo de conocimiento sin igual. Si uno conoce su obra puede indagar en motivaciones y situaciones que responden a su necesidad de plasmar en Piedad recuerdos y sensaciones, emociones y sentimientos:
Resultado de imagen de miguel mena todas las miradas del mundo

Dentro de la obra de Mena, Piedad está situada entre Días sin tregua y Todas las miradas del mundo. Dos novelas de corte clásico, dos novelas policíacas protagonizadas por su Pepe Carvalho particular, pero el libro está más emparentado con su parte más personal mostrada en 1863 pasos. Mena había publicado en Xordica su libro “1863 pasos” en el año 2005. Un caminante, un hombre que reflexiona, la distancia en pasos de su casa al trabajo. La casa en la que ya no vive en Piedad, el trabajo que lo ha convertido en un mito. Piedad es un libro mixto, mutante, en el que uno puede ver parte de un diario o dietario más bien pero también quizá por la parte más lírica un cierto acercamiento a la prosa poética. Habla Miguel Mena:” Estoy de acuerdo en que tiene algo de dietario y también que es el más lírico de los míos; de hecho hay un par de textos, “Mil calles llevan hacia ti” y “Aragón”, que son lo más parecido a un poema que he publicado. En cuanto a ser una versión seria de “Parafernalia”, eso no lo había pensado nunca, pero podría ser. Cuando hacía aquel programa en los años 80 mi obsesión era divertir, tardé muchos años en decidirme a emocionar.” Incluso si uno conoce la trayectoria en la radio de Miguel, puede ir más atrás, hasta su época como locutor gamberro en la onda media, con Parafernalia. Y una tercera parte, que llegará años después, con Micromemoria. Tres libros para entender una vida. Miguel Mena habla: “Si ninguna duda, Piedad es en cierto modo una continuidad de “1863 pasos”, son libros en los que reflejo mi mundo interior, y también “Micromemoria”. Aunque sean distintos, los tres forman una especie de conjunto y, en efecto, de alguna manera cuentan mi vida.”

Resultado de imagen de miguel mena 1863
¿De qué habla Piedad? Hay temas recurrentes en Mena, las encrucijadas en su vida, la radio como motor y pasión, su hijo, la música pop, el mundo rural, el anecdotario, el antes y el después. Dos temas destacan, o dos temas me gustaría destacar: El terrorismo (que engarza con los años de plomo que ambientas sus libros policíacos). La banda terrorista ETA está presente en tu vida aquellos días y que te obsesiona el reguero de sangre y misera que deja a su paso...¿la piedad o la falta de ella podrían encarnarse en esos monstruos? El terrorismo marcó mucho mi adolescencia y mi juventud. ETA fue una pesadilla que duró demasiados años y que como informador me tocó de cerca. Su falta de compasión, su justificación de cualquier muerte por servicio a la causa, me sigue estremeciendo. La falta de compasión, de piedad, me marcó. Hay atentados que no se me olvidarán nunca, por ejemplo aquel en que ametrallaron el coche de un alto mando militar y después persiguieron al soldado conductor cuando intentaba huir y lo remataron en el suelo. Un chaval que hacía la mili. Todo el mundo se acuerda de los grandes atentados, Zaragoza, Hipercor, Miguel Ángel Blanco, pero no yo no me olvido de esos otros menos recordados pero muy elocuentes en cuanto a barbarie y crueldad”

Imagen relacionada

Para mí quizá uno de los que recuerdo con más intensidad, aparte de los que dedicaste a tu hijo, fue el de Pedro Valdivia, hace poco lo vimos tocando en el cumpleaños de Luis Cebrián, con el que toca de vez en cuando en una banda formada por médicos. Es una manera de unir también tu memoria de estrella de la radio con la realidad en la que terminamos por vivir....Todos tenemos una historia favorita de Piedad y la mía es la de Pedro Valdivia: “Yo vi tocar a Héroes del Silencio con su primera formación y siempre pensé lo duro que tuvo que ser para Pedro Valdivia dejar el grupo por los estudios y ver luego el nivel que alcanzaron. En los últimos años he coincidido varias veces con él. La última vez que tuve que ir al urólogo fue él quien me atendió, de casualidad porque sustituía a un compañero, pero allí estaba, al entrar en la consulta. Estas casualidades me resultan divertidas.”


Tercera parte: El corazón de la gente

Piedad de Miguel Mena fue una pequeña sorpresa en la trayectoria de Miguel Mena. Encontró nuevos lectores, se acercó al corazón de la gente abriendo el suyo propio. La presentación del libro corrió a cargo de Pepe Melero y Antón Castro, ambos emparentados con Mena a la hora de escribir, en su forma de plasmar sentimientos, de ver Zaragoza de una manera cercana para el extraño, la belleza del mundo rural en Aragón: “La elección de Melero como presentador era lógica porque él había sido el primer lector del libro y quien me animó a publicarlo. Con Antón me une una larga amistad y varias cosas en común: nacimos el mismo mes del mismo año, somos de fuera y recalamos en Zaragoza con pocos años de diferencia, nos dedicamos al periodismo, etc. Tenemos formas distintas de escribir, pero muchos sentimientos comunes, incluido ese deslumbramiento por Zaragoza y por la geografía aragonesa que creo apreciamos de distinta manera a los nacidos aquí.”

El éxito del libro fue un poco inesperado: “Mis libros más reeditados son “Bendita calamidad” y Piedad, que no pueden ser más distintos. No me esperaba lo que pasó con Piedad. Ha llegado a mucha gente, y en sitios muy alejados. Y es el que mejor acogida crítica ha tenido: Página 2 me dedicó la entrevista principal del programa, Rosa Montero le dedicó media página en Babelia, David Trueba escribió un largo artículo en el suplemento de El Periódico, y así muchos, incluso este mismo año un periodista de El Mundo, al que no conozco, le dedicó una columna. En internet he visto a un grupo de alumnos de un instituto gallego debatiendo sobre textos de Piedad. Es increíble. Nunca imaginé algo así.”



Para muchos de los lectores habituales de Miguel es un de sus libros favoritos, pero hubo otra gente que se acercó a Mena a través de este Piedad. Cada lector encuentra en el libro su momento favorito o más cercano a sus vivencias personales: “Me he encontrado con reacciones muy emotivas en diferentes sitios. Recuerdo un coloquio en Muniesa en el que se hallaba la madre de un chico al que mataron por un estúpido error junto a la rotonda de la Ciudadanía, un suceso que guardaba cierta similitud con algunos de los que narro en el libro y que yo conservaba fresco en la memoria porque a pasaba a menudo con mi bici por el lugar donde sucedió y en el que al menos entonces siempre había flores.”

Piedad de Miguel Mena, un libro imprescindible en este Cronolector: Primero por ser un género no demasiado comercial pero de una pureza literaria absoluta, después por ser una crónica vital de un personaje sin el que no se entendería la cultura y la comunicación en nuestra región, una persona que ha observado nuestra sociedad desde muchos puntos de vista, con humildad y cariño, pero también un escritor culto, valiente en el trato de la realidad y que engancha desde la primera página. Uno de esos libros en los que uno puede sumergirse durante años y años, vivir más de una vida en él.



martes, 20 de noviembre de 2018

La noche del becerro de Gabriel Sopeña: Un viaje en el tiempo

Gracias a Gabriel y Antón por ayudarme en el camino.


Resultado de imagen de la noche el becerro gabriel sopeña
La noche del Becerro de Gabriel Sopeña


Gabriel Sopeña ya era doctor en historia, había grabado un puñado de discos y sus primeros poemas habían aparecido en la revista Andalán. Pero La noche del becerro es su primer libro de poemas, llegamos a mitad de los noventa con un libro clave, un libro que es majestuoso. La primera edición aparece en el año 1995. Gabriel Sopeña le pide a Javier Losilla, uno de los grandes periodistas de la época que escriba en la contraportada. Losilla habla de palabras rabiosas, de oraciones y de plegarias. Veamos pues si tenía razón:

La vida de Gabriel Sopeña en el momento de publicar el libro: “Había abandonado la docencia, ya no me incorporaría hasta el año 2000. Solo me dedicaba a la música. El Frente estaba vivo aún. Hacíamos conciertos, vivía en Barcelona (la Gran Barcelona, universal y cosmopolita, no la de hoy), en Latinoamérica, en los Estados Unidos, en escribir con y junto a Mauricio, pero es verdad que el Frente me comenzaba a pesar como proyecto, porque mi visión era ya muy amplia.”

En aquella época dirigía la editorial Olifante Antón Castro y no es casualidad encontrar en las anteriores entregas de la colección libros como Seré breve y parecerá que no te amo de Magdalena Lasala (a la que une una relación muy especial con Gabriel Sopeña que quizá no mucha gente conoce, sensibilidad compartida y una poesía con muchos puntos en común, además de una admiración mutua), En la noche más transparente de José Luis Rodríguez García (admirado por Sopeña y autor de la letra de Cass que popularizaron los Mas Birras), Abisal Cáncer de Miguel Labordeta (sobre cuya obra Gabriel trabajaría años más tarde) y tras la edición aparecen libros de Ángel Guinda y Manuel Estevan y también de Jesús Jiménez y Sergio Algora. Resulta curioso repasar la salida de esos libros cronológicamente y cómo marcan un proceso de cambio en nuestra poesía aragonesa.

Hablamos con Antón Castro: “Recuerdo que era el primer libro de Gabriel y que lo trabajó mucho, estaba muy ilusionado. Le dimos muchas vueltas a la edición, una experiencia muy bella para los dos, se creó una gran complicidad. Hacía y hace una lírica llena de sensualidad, de refinamiento y de ecos culturalistas, con extravíos hacia el misticismo, la antigüedad, el amor y los viajes. Ya entonces le interesaba mucho introducir en su lírica ecos árabes, el poso de la historia de las religiones y la arqueología. Ya entonces estaba fascinado con la obra de Luis Alberto de Cuenca, especialmente 'La caja de plata', creo recordar.”
Cantores (El frente)

El libro: Las palabras y las canciones

Algunas pistas solo para entendidos: el subtítulo del libro Poemas y canciones de viaje y carretera (1990-1994) lo emparentan claramente con los dos discos que ha publicado a principios de los noventa con su proyecto El Frente: Otro lugar bajo el sol y Barcos. Sobre todo con el primero, en el que la huella de Jack Kerouac y la revisión del Eclesiastés, de la Biblia, casi concebido como un libro de carretera y amor alimenta sus poemas. Pero en Aragón teníamos el desierto de Monegros. También sin duda en poemas como El libro de las palomas que se abre con una cita del Cantar de los Cantares ese libro de la Biblia que siempre resulta chocante por su sensualidad nada contenida.

Como nos cuenta el mismo Gabriel: La clave son las canciones. Muchas se perdieron en el camino; pero otras tomaron forma en la carretera. No hay compendio. Los poemas están escritos de intento. Las canciones, no_: se iban demorando, corregía y recorregía... Faltan muchas

Guardé tu prenda con referencias Marruecos, el Magreb que había alimentado las palabras de William Borruoghts o Paul Bowles...incluso ecos de la banda Proscritos (José Lapuente, letrista y poeta, tiene una relación intensa con Gabriel en aquella época) y su Viajar. La Menorca que remite al Mediterráneo idealizado de Robert Graves o la isla de Hydra donde huía Leonard Cohen, la cultura clásica en No hay luciérnagas en Grecia. Hay arrebatos de experimentalidad casi heredada del Alberti de Sobre los ángeles/Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos en Intento frustadísimo en favor de Cecil B. De Mille , la herencia de Cohen se hace presente en la maravillosa Versos de Bourbon o en canción imposible. Hay culturalismo, sensualidad, miniaturas y salmodias, hay amor fraternal, reflexiones y salvajismo.


Algunos de los poemas que aparecen en el libro terminarán convertidos en canción como Lisboa (que había aparecido en la voz de Loquillo en el primer disco de poetas, La vida por delante) o Nunca he despertado junto a ti que sería parte de un disco maldito, Mil kilómetros de sueños, editado en el año 1998 por la discográfica PICAP. También hay algunas más, como nos cuenta Gabriel: “Te he marcado las canciones que tenían música en origen en rojo. Te adjunto maquetas (ojo: inéditas totalmente: las tienes tú ahora, y sólo tú. Alguna en directo –Dame una noche, con Mauricio a la segunda voz y yo a la guitarra y la voz; Me llamaste amante, en la desaparecida La Ruelle, en 1994-, otras en un hotel (Bandera Blanca), otras en directo en el estudio, a deshoras... Esa es Versos de Bourbón, que interpreté al piano que no la tengo en este ordenador). Sombras en la luz no está maquetada. Nunca la toqué. La compuse con un sitar.


La salida, las reseñas, el impacto

El libro contiene una fotografía de Gabriel Sopeña, un rockero joven, un poeta, recuerda aquella sesión tanto Gabriel como Antón: “Recuerdo con mucho cariño que quedamos a hacer una foto con Rogelio Allepuz, jefe de fotografía de 'El Periódico de Aragón', y pasamos un rato de muchas risas. Rogelio, que es rapidísimo, disparó casi antes de que se diera cuenta. Gabriel, como en el chiste, "Ya está, Rogelio, mira qué no soy fácil de retratar".

Gran respuesta de crítica y público, el ABC de José María Barrera se hace eco, recuerda también Gabriel y Antón: “Recuerdo también que yo iba a buscar las pruebas en Cometa, en la carretera de Castellón. allí tenían un maquinista, Antonio, que cuidaba mucho las ediciones. Bueno, él y todo el equipo. Recuerdo que fue uno de los libros de los que estuve muy pendiente y tuvo bastante eco, entre los críticos y entre la gente de la música. alguien escribió: "La elegante voz poética de Gabriel Sopeña".

Y Sopeña: La presentación, que yo recuerde, me la hicieron Trinidad y Antón. En la Biblioteca de Aragón y canté después con Mauricio. Y la crítica fue, a mi juicio, excesivamente generosa con el libro. Hice presentación también en Barcelona (yo, prácticamente vivía allí. Al menos cuatro días por semana). También hubo buenas críticas; pero no sé si las conservo... Le preguntaré a Magda Bonet y Alberto Manzano, que a lo mejor las conservan”.
La razón de La Noche del Becerro como canon y salto cualitativo:

Sopeña pues es un enlace generacional, es una generación en sí mismo, en realidad. Une a Magdalena Lasala con Sergio Algora, la poesía y el rock, lo culto y universitario con la armónica y la toxicidad de la noche.

Pero lo que hace a este libro canónico para la poesía aragonesa es su valentía, su mezcla de colores y aromas, Gabriel Sopeña mezcla la tradición que viene de Julio Antonio Gómez y, más cerca, de José Luis Rodríguez García, con la poesía beat (quizá lo más evidente desde fuera), pero también con elementos de oriente y retazos anglosajones. Gabriel Sopeña se encuentra en la encrucijada de su vida, ha apostado por el rock y el rock no le ha sido venturoso, así que vuelve a lo básico, a la palabra y a la construcción como amanuense de unos versos que son memoria y también guía para un lector que se acerca a ellos con curiosidad y emoción.



domingo, 23 de septiembre de 2018

El don del vuelo sin el arte hermano del aterrizaje de Tachenko (Limbo Starr, 2018)




Unas percusiones sintéticas, la melancolía de los teclados, Gafas de sol es una apertura perfecta, para LP y para directo, en la que se revisa melódicamente a las bandas de finales de los ochenta, las que ya eran maduras cuando nosotros éramos jóvenes. En este disco ya se avisa desde el principio que habrá que masticar y habrá que contactar con los espíritus presentes y ausentes. La primera postal abiertamente cotidiana en la trayectoria de Tachenko, Domingo de resurrección, con xilófonos y coros, de nuevo ese acercamiento cada vez menos oculto a la lírica de Serrat, con esos arreglos que parecen despistados y resultan laberínticos. Ese residuo amargo que trae la distancia, un poco Nouvelle Vague y un poco negros cielos en noches de letanía. El single de presentación es Rápido, que casi contextualiza el disco en su propuesta: tradición y estribillo, pero escorzo con la sobriedad del texto y el arreglo, una segunda cápsula de efervescencia controlada. La voz de Vinadé alcanza su máxima emoción en temas como Los estilos, cuando se acerca a la épica de las bandas sesenteras que erigían su leyenda a base de EP´s y producciones de Trabucchelli, jugando con las orquestas sintéticas que siguen utilizando tubos de vacío que florecen como amapolas en mitad de un estudio. Suave conmigo: aspergios casi de americana, momentos de lúdica reflexión, sábado al acabar la tarde, ritmo que invita al baile, fuera de la ley, cuatreros del pop con mucha hambre de noche todavía. Aparece ahora la trepidación rockera en Justo y necesario: que los emparenta con compañeros de generación como La Habitación Roja, en esa afónica combinación de espacios y sección rítmica, incluso en esa inflexión de la voz que suena a mañana de viernes. El solo de sintetizador vuelve a demostrar que aquí las capas y los antifaces son intercambiables pero al final queda la sonrisa del nylon y el eco de una banda para la que todo son espejos que devuelven caras guapas. Dos extraños nos devuelve a los Tachenko más clásicos. Los más pegados a su propio libro de estilo. Madurando a base de pastillas legales y ritmos pop, como en los tiempos del Coche Real, Dos Extraños está llamado a ser un nuevo clásico en su repertorio en los próximos años. Y todos sabemos que sacar la cabeza entre semejante puñado de candidatos tiene mucho mérito. Los santos protectores, el masticar fronterizo, Calexico y los Tindersticks pasados por la imaginería del mariachi, la lírica de Sebas Puente se revisa a sí mismo, reduciendo las imágenes y atrapando la sencillez Coheniana cuando abraza a las vírgenes con humor. Desértica como aquella banda rosácea en la que ahogaba sus penas Chris Hillman, La pena capital ofrece algo confesional y sagrado, como el perfil de la banda a contraluz, los hombros muy juntos, haciendo una ofrenda a la música calmada. Nos despedimos, se despiden más bien, con una pieza excelsa, una de las mejores letras del último pop aragonés, como sin licuáramos las despedidas en tres minutos de canción pop, como si lixiviáramos el recuerdo en melodía y arreglo, en voces y redobles. Los listos es Emoción para concluir el disco más ecléctico de Tachenko, picoteando en estilos y agrandando la paleta sin más ínfulas que la diversión y la pasión de amanuense, voces, guitarras y la instrumentación como esa mezcla de hierbas y especias que hacen más sabroso cualquier estofado.