miércoles, 25 de septiembre de 2019

Inicio de surco de Kiev cuando nieva (Repetidor, 2019)





Saturación eléctrica por encima del promedio, bisagra para el banjo, grasa industrial en los aparejos angelicales, multipropiedad bucólica. ¿De dónde salen todos esos sonidos nuevos? La exploración rítmica de Kiev cuando nieva, con Jaime Sevilla asentado en el bajo, ha crecido haciendo que los cimientos de sus canciones sostengan veleidades no permitidas en otros tiempos, cómo fluyen la sapiencial síntesis orgánica de Huerto, o la captura de una voz de Raudive en los bosques letones a base de percusión mínima y teclados afónicos en Briza. Aperitivo luminoso, armonías vocales que tañen y hablan de chasquidos y los sonidos que imaginas al ver viejas películas en super8. Portaladas y pasajes rompe unas cuantas de las leyes no escritas de Kiev cuando nieva, entre ellas la temática aconfesional, pero entrega una burbujeante sensación familiar. El compostaje sonoro arraiga entre urbanitas convencidos como una especie de residuo vaporoso, la batería de Carlos Aquilué, perezosa, los arpegios del nylon, el voltaje controlado de Cómo caen, con ese órgano que aparece como un invitado no esperado acompañando el descenso controlado de las plumas angelicales. Un poco de saturación para Aperos, recordando que Kiev cuando nieva son amanuenses en las distintas versiones del arte, arremangados frente a la lija, no sabemos si vieron la canción dentro del mármol o fue el serrín el que dio forma a sus días. Geométricamente receptivos, vuelven a lo básico: Spinetta, el Algora de la Lengua del bosque, las bandas donde se mezclan los pedales y los susurros, T-Bone Burnett escapando de la Virgen del Pantano en Arrendajo y William Burroughs rebuscando en la bolsa llena de acordes y palabras en Navaja. ¿Lo que huelo es un leve residuo salado flotando en el aire de Arpa? No diré nada, lo prometo, pero sé que en Capri siguen buscando comediantes para pasar el verano. Arpa es mi nueva canción favorita de Kiev cuando nieva. En este tobogán controlado que es Comienzo de surco uno encuentra referentes que hasta ahora no había imaginado en la banda oscense, escuchar Broche, con ese tono de alquitrán, con ese ritmo de Grant Hart pasado de diazepam ,cambio de opinión, ahora también Broche es mi canción favorita, es lo bueno de escribir mientras escuchas un disco. Una penúltima sorpresa, Espiritual, como el colmillo afilado narrativo, nunca me lo hubiera imaginado, los acordes de teclado, las huellas dactilares en comunión con la guitarra, la ornitología como un nuevo veneno. Cerramos con una fanfarria, como si la luz del túnel no fuera suficiente, Gallo es la canción que Lennon escribía a escondidas de Yoko Ono, tan breve que parece un esbozo.

Los matices crecen, el riesgo crece, se mantiene el escrupuloso alimento de los silencios, una banda que propone un cálido espacio en cada una no de sus discos pero la banda fiel a sus postulados, títulos de una palabra, doce temas repartidos en las tareas vocales entre Javier y Antxon, 33 minutos, la cábala perfecta de una banda que es canon de nuestra música. Un gran disco, especiado como nunca, sabroso como siempre.


Inicio de surco se pone a la venta el próximo viernes 27 de septiembre y se puede comprar aquí.

domingo, 8 de septiembre de 2019

S02E01 Cronolector: Ropa tendida de Eva Puyó


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Comenzamos una nueva temporada del Cronolector en la Torre de Babel que dirige y presenta Ana Segura en Aragón Radio. Una vez al mes recuperaremos alguno de los libros más importantes de las cuatro últimas décadas en nuestra  literatura. Nuestra primera entrega es este Ropa tendida de Eva Puyó editado por Xordica.

Descargar aquí


"La ciudad nuncaduerme", de Violadores del Verso. (Era amigo del hermano de Eva Puyó y algunas veces iba a su casa. Son del barrio de la Jota, la frase: “"el 32 no pasa", que hace referencia al autobús que conecta el centro de la ciudad con el barrio de La Jota, que está en la margen izquierda del Ebro. Eva tuvo que recorrer la interminable Avenida Cataluña de noche, siendo una adolescente porque hacía tiempo que había pasado el último autobús...esa vuelta al hogar familiar, los deseos y los sueños propios de un adolescente recorren el libro)

En esta nueva entrega, la primera de la temporada, vamos a recordar un libro muy especial, el primero (y por ahora último y único) de una de las autoras más interesantes de nuestra literatura: Eva Puyó y su maravilloso Ropa tendida.



Eva Puyó había querido ser actriz en un grupo de teatro y después dedicarse a la dramaturgia. Incluso llegó a escribir un par de obras en su adolescencia (nunca estrenadas). Pero en el año 2001 conoce a su pareja, el escritor Ismael Grasa, que le presenta, entre otros a Félix Romeo, que le introduce en un mundo, el de esos escritores, esa cantera de escritores con los que Xordica, la editorial aragonesa que a principios de siglo edita una serie de narradores que revolucionan las letras de nuestra tierra: con los consagrados Ismael Grasa o Félix Romeo, Daniel Gascón o el mismo Rodolfo Notivol, del que hablaremos más adelante, que estaba ya corrigiendo el que sería su primer libro, Autos de Choque. Otro nombre a seguir, La novia parapente, el primer libro de Cristina Grande, que supuso un enorme éxito en las letras españolas.

Eva escribe, conoce a escritores, y comienza a mostrar sus textos. El primer texto que Eva Puyó escribió, Baldas, es también el relato con el que comienza el libro. Como es habitual en estos casos el texto pasó por las manos y las lecturas de distintos amigos que le animaron a continuar tirando de aquel hilo. El relato Baldas apareció en la revista Rolde como adelanto del libro en su momento.
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En una de esas curiosas uniones entre vida y literatura, Eva Puyó iba construyendo una relación distinta, dando forma a una manera de ver a su familia, a su hogar, a sus padres mientras iba escribiendo aquellos cuentos. Ropa Tendida es un libro que relata el paso de la adolescencia a la edad adulta y la aceptación de dónde viene uno antes de emprender un camino propio.

¿Quién es el protagonista del libro? ¿Es el autor, la autora en este caso? ¿hay un porcentaje de ella y de los personajes de la familia en Ropa Tendida? A Eva Puyó no le gusta el término de autoficción. Ropa tendida, los relatos que lo conforman es un libro de ficción que se basa en experiencias propias. Toma de su entorno ciertas cuestiones que le parecen sugerentes desde el punto de vista literario: ¿Por qué inventar que el padre de la protagonista tuviera un oficio distinto al del padre de Eva, cuando el suyo era “artesano del bronce” servía para hablar de las aspiraciones de la clase media y de los afectos?. Por supuesto también hay cambios...en Baldas como nos cuenta Eva, la que en realidad le acompaña a comprarlas es su madre.

Un proceso en el que uno no sabe muy bien a dónde conduce pero que al redactar el texto de Paraíso ella supo que sería el final del libro.

El proceso natural sería mostrarla a Chusé Raúl Usón, editor de Xordica.


¿Qué es Ropa tendida? ¿Una novela con capítulos sueltos? ¿Un libro de relatos con personajes que aparecen y desaparecen? Personajes con coherencia existencial, distintas caras, distintos universos,...rompecabezas donde las piezas encajan pero las esquinas están blandas y Eva Puyó les da forma para que encajen.

Eva Puyó nos contesta: no me preocupa. Cada uno lo puede ver como prefiera. Cuando acabé el primer relato escribí otro con los mismos personajes. Y así fui avanzando. En realidad más que un rompecabezas es un álbum de fotos desordenadas, no están todas las piezas, no están todas las fotos.

También es importante el humor. Para mí es fundamental también el humor: los personajes del libro acaban riéndose un poco de sí mismos.

Cuando existe la cercanía entre el autor y los personajes suele ocurrir el fenómeno que yo llamo “La búsqueda”, es decir, familiares y amigos que se buscan en el libro y que se suelen enfadar por no salir o por salir poco o por salir, Ropa Tendida también conoce ese fenómeno: “Mi padre no me hizo ningún comentario sobre el libro después de leerlo pero me mostró su enfado los primeros días porque creyó verse reflejado en el padre de la protagonista. Era una persona vanidosa y un tiempo después supe que se sentía orgulloso de que mi libro estuviera en la mesa de novedades de El Corte Inglés del paseo de la Independencia. Mi pareja Ismael Grasa me dice a menudo que normalmente la gente se enfada porque sale poco en un libro y no por lo contrario.”
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La presentación y las entrevistas: Uno revisa los libros que publica Xordica aquellos años: A los hombres de buena voluntad de Sergio Algora, 300 días al sol de Ismael Grasa, Tres de Aloma Rodríguez...una buena cosecha de literatura aragonesa, con sus diferencias, pero también con muchos nexos de unión emocionales y sentimentales. Pero si uno busca una manera de entender la literatura de manera parecida a la de Eva Puyó en nuestra tierra, ese es Rodolfo Notivol. Su libro Autos de choque, su manera de entender la familia y su ciudad, la familia de origen humilde, luego con Vaciar los armarios...es curioso que además el 1 de diciembre de 2007 se presenta el libro en la desaparecida librería Portadores de sueños (qué pena da decir/escribir esto): Efectivamente, Autos de choque es una historia de iniciación en un barrio de la periferia de Zaragoza, aunque con un protagonista masculino y de edad algo inferior al personaje de mi libro. Rodolfo es muy buen lector y presentador. Cuando terminé Ropa tendida no me cabía duda de que él tenía que ser uno de los presentadores. (se puede ver la presentación por internet del acto) que cuenta también con la fotógrafa Pippi Tetley: Quise contar con Pippi Tetley porque me interesaba mucho su lectura. Ella es neozelandesa y en ese momento escribía pequeñas entradas en un blog sobre su llegada a España y el proceso de adaptación. Una adolescente se siente a veces un poco extranjera (¡e incluso extraterrestre!) en su familia.
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La portada, por cierto, es también una fotografía de Miriam Reyes, la poetisa, que se encargará posteriormente de la portada de Vaciar los armarios de Rodolfo Notivol, para cerrar todavía más el círculo.
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Con Aloma Rodríguez, que publica su primer libro, París Tres, aparece a la vez en la editorial y realizan una gira de presentación conjunta. 
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Posteriormente: Un libro que perdura en el tiempo. La reedición.





Ropa Tendida es un libro que perdura con el tiempo. Es habitual ver a Eva en clubes de lectura, en encuentros con lectores, por la vigencia de un libro como este. Tiene algo de atemporal, que ha filtrado en el público, parte de su experiencia emocional plasmada en el mismo: “El tema de irse de casa, establecer a partir de allí una nueva relación con nuestros padres, reencontrarse con los primeros amores, encontrar tu voz, tu camino. En esa búsqueda se llega de manera paradójica al origen, a la aceptación de dónde venimos.
Además existe una reedición del año 2014: El libro se había agotado y Raúl decidió reeditarlo. Me daba un poco de miedo releerlo porque temía que no me reconociese en la voz de la narradora. Me alegró comprobar que había envejecido bien a mis ojos. Hice pequeños cambios en frases que no me sonaban bien pero consideré que el libro debía mantenerse en esencia siendo el mismo.


Un libro que es una road movie sentimental. Se plasma también en la anécdota del aprendizaje accidentado de la protagonista que aprende a conducir. El final de la novela, el final de la sección, cerramos esta temporada, es con la protagonista mirando a través del espejo retrovisor a sus padres y llevando entre sus manos el volante, las riendas de su vida. Un libro, Ropa tendida, que es un libro que es una ofrenda a una familia normal, a la familia que supera sus baches y que sale adelante, que permite a sus vástagos sean capaces desarrollarse del todo su potencial, simplemente desde el apoyo silencioso y no desgastar con miedos inoculados a sus hijos: Esa manera de ver la vida, abuelos humildes, en mi caso padres maestros, yo profesor de instituto y espero que mi hijo pueda todavía ser mejor o por lo menos igual de feliz, una idea básica, el trabajo, el esfuerzo...

Como dice Eva: Siempre digo que escribí Ropa tendida desde el amor a mi familia. No lo hubiera escrito nunca como un ajuste de cuentas.


Es curioso que en el año 2010 el escritor Óscar Esquivias pedía en una columna que los reyes magos le trajeran de regalo un nuevo libro mío. Han pasado nueve años. Está claro que Eva Puyó tiene una legión de seguidores entre los que yo me encuentro. Pero es una escritora lenta, como ella dice, no profesional y después de Ropa Tendida publicó varios relatos en antologías y revistas como letras libres, fue responsable de los bellísimos recopilaciones de cuentos y artículos de Félix Romeo que aparecieron al fallece este. Eva ha sido madre, se ha mudado de casa (así que no busquen las referencias que salen en Ropa tendida). Pero ella misma reconoce que no tiene excusa para tardar tanto tiempo en dar un nuevo libro. Nos adelanta que está corrigiendo una historia, en este caso de no ficción, que parte de la muerte de su padre. Espera terminarla este año y dársela a su editor, así que quién sabe...
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Mientras tanto, nos recomienda algunos libros que para nuestros oyentes, si no pueden seguir esperando más tiempo un nuevo libro de Eva Puyó, les sirva como espera: La casa en Mango Street de Sandra Cisneros (una estructura parecida y en algunos relatos), también un libro editado por Xordica, Pequeñas historias de la calle Saint Nicolas, de Line Amselem. Cuenta Eva que cuando se conocieron parecía que se hubieran tratado toda la vida. La literatura como una manera de dialogar entre escritores. Y entre los últimos que ha leído y que sirven de recomendación: Apegos feroces y La mujer singular y la ciudad, ambos de Vivian Gornick, editados por Sexto Piso.

 Gracias a Lola, la bibliotecaria de Ateca que me ha conseguido alguno de los libros, este por ejemplo, para poderlos releer. Nos vemos el próximo mes.

viernes, 5 de julio de 2019

El futuro era esto de Facundo (autoeditado, 2019)


Este segundo LP de Facundo ha ganado en pegada, en producción, en trepidación. La base rítmica nos lleva a aquella épocas en la que pensábamos que ya no quedaban olas por venir y decidimos volver a bailar. ¿El mensaje es una cuestión de actitud? ¿O la actitud transmite el mensaje? Miles de amistosos monstruos de Lovecraft que se dibujan como fondo en una ciudad imposible, mezcla de distopía mediterránea y montaje fotográfico. El pop como píldora infalible, las guitarras pueden subir como en 400 000 excusas o llevarte a la lírica del asesinado nocturno en busca de su bala por toda la ciudad como en Blanco. Lo nuestro es para siempre tiene ese toque naif de Aerolineas Federales cuando Miguel Costas llevaba la gorra de capitán y Encadenados lleva cuchillos afilados con un punto lúbrico, una forma geométrica bizarra, con las esquina con restos de sangre fresca. Un momento de reposo con Funambulista, con la voz solista de Javier Tafalla nos devuelve a la imaginería de los Nubosidad Variable, aislados en su propia paranoia, donde el abismo es el vientre y la la ciudad el cielo prometido. El bajo Peter Hook con el que se construye Pluscuamperfecto te hiela la columna vertebral, una especie de terapia de choque de las Slits cuando salieron del pantano y decidieron volver a la pista de baile como Ladytron. Tsunami de amor hace perder un poco de fuelle al LP por lo repetitivo, con algún verso memorable (ese guiño a Copiloto de “Aún no han puesto las aceras”) pero volvemos con fuerza con Todo lo que odias, esa psicosis impredecible que hace del placer culpable las canciones de la Bien Querida y agotan las de la Rosenvinge en su trascendencia. No tengan miedo a escribir sobre ello, nadie le va a leer y todos los que se enfaden se les pasará en unos pocos minutos, justo los que cuesta que llegue La maleta luminosa, un De viaje planetero, un Yukón cuando estrenas bañador, los esquimales en pelotas, Nureyev, el Señor se ha enfadado y terminaremos en Tripodisón, donde se acumulan los recuerdos, de nuevo con Tafalla a la voz, cerrando a base de arpegios y con la mejor letra del disco, tan sugerente que duele. Buen cierre sin duda.

Un disco que maneja modas y ánimos, que juega con manuales usados pero no manoseados, que en producción e instrumentación la exquisitez es predominante, Facundo sigue subiendo categorías a base de buen gusto y paciencia. Disfruten.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Unas palabras sobre 'LINA VILA. LA VIDA EN LOS PLIEGUES' (Paraninfo de la Universidad de Zaragoza)


Escribí hace muchos años: Aquel árbol era un cristal de sentimientos, ámbar de sensaciones atrapadas en un unas dimensiones no euclídeas, un collage arácnido donde se extendían naturaleza en simbiosis perfecta de registros, imágenes y referencias. (Hubo un tiempo donde la luz estaba cómoda en lo oscuro)

Espero el sábado para ver la exposición de Lina Vila que se inaugura este jueves 23 de mayo.




La noche nunca tiene sueño, la vida no puede morir, el recuerdo no puede ser olvidado: si encuentras un rastro no podrás decir que te has escondido, por eso siempre la paleta vuelve a deslumbrar en el momento de mostrarse.




Los fantasmas siguen buscando las flores. A veces el rastro es de tiza y colores sobre la piel que ya ha sido marcada, sobre el negro la luz tiene más fuerza, como si el gris fuera blanco en el momento de abrir los ojos. Es un sueño el que devora o eres tú el que entras en el sueño hambriento. Es en ese instante cuando abres los ojos y nace la muerte.


En el blanco asmático encuentra descanso el esquema. Entomólogos y guitarristas se pelean por la picadura más pura, la que devuelve al blanco, a la espera del verano. Hay un cierto desdén hacia todo lo que no conseguimos. Por eso, repito, nos sentamos y esperamos que lleguen hasta nosotros los dolores más profundos. Porque un aguijón es un recuerdo que no puede ser olvidado, insertado entre los pliegues de la piel permanece. No hay mapa que lleve hasta la equis del alivio.
Los pétalos carnales se frotan en divina armonía. Dios y el hombre, Gea y Eva, las espaldas que abren bocas, las bocas que se abren a los dedos, los dedos que son pétalos y van dejándose caer. El fundido, la mixtura, la síntesis tiene algo textil, de nudo gordiano que se deja arrebatar por la sensualidad. Estremecido por la yuxtaposición contemplo abrumado como la doble x domina las líneas.

  

Capullos calvos que son sinapsis enmascaradas, chispa eléctrica que en el vello encuentra su catalizador, la idea que se convierte en polen y viaja hasta otro lugar, germina y se convierte en otra idea que guarda en su interior el recuerdo su origen. En el vuelo no hay viento, porque el viento es la definición de la tabla rasa como la lluvia es definición del barro. La suavidad de la pluma despierta sensaciones. No es necesario mucho más. Ya estamos atrapados. Nos abriremos paso hacia la superficie con la fuerza de la raíz equivocada, así que cuando encontremos agua descubriremos que elegimos el camino equivocado. El sol freático es inequívoco aviso del subsuelo. Y allí, como dije al principio, es donde más feliz se encuentra la luz.

sábado, 4 de mayo de 2019

"La vida en un puño" de Mariano Gistaín y José Antonio Ciria en el Cronolector de la Torre de Babel



Hace unos días hice una pequeña encuesta entre algunos amigos escritores, estaba fascinado con la última novela de Mariano Gistaín, que además presentó aquí, en la Torre de Babel,
Daniel Gascón, Rodolfo Notivol, Pepe Melero, Ismael Grasa...había varias opciones pero en el audio que me grabó Ismael Grasa dejó para el final un pequeño guiño a la vida, a Zaragoza, a una forma distinta de entenderlo todo, una forma que se está perdiendo, la vida analógica, la rareza, el límite: La vida en un puño, el primer libro de Mariano Gistaín, escrito junto al periodista deportivo Juan Antonio Ciria sobre la vida del campeón del mundo de boxeo Perico Fernández en el año 1987. Gistaín acaba de publicar una estupenda novela que nos devuelve una de las mejores y más adelantadas voces de nuestra región, “Se busca persona feliz que quiera morir” pero para esta biografía periodística había que profundizar más, mucho más: Entrevisté a Mariano Gistaín y escuché las palabras sabias de Luis Alegre, el intelectual aragonés que también fue muy cercano a Perico Fernández y que nos hizo una serie de sabrosas sugerencias, recordé a Félix Romeo, el escritor que guardaba el autógrafo de Perico como si fuera una estrella del rock, escuché a Enrique Bunbury en ese estupendo disco llamado Flamingos y recordé a David Giménez y Luis Felipe Alegre acompañando a Perico en sus últimos días, como rapsodas de los versos imposibles de uno de los últimos ángeles de una ciudad que se desmorona.



El libro: el proyecto del libro proviene primero de la prensa diaria

La vida en un puño se publica en la editorial de los libros del Día. El día es publicó entre el año 1982 y 1992, periódico diario con vinculaciones profundas con la cultura aragonesa (en especial con la revista Andalán). Un día en la primavera de 1987 (nos cuenta Luis Alegre) Mariano y Luis ven a Perico con Escriche en un bar y no saben de qué vivía Perico. A partir del libro escrito por el concejal y periodista Alberto Maestro (el mismo que da nombre al polideportivo de las Fuentes) y a través de una serie de entrevistas con Perico Fernández y toda la troupe que lo rodeaba por entonces (Paco Millán, Benito Escriche), durante un mes o dos y a doble página en las páginas centrales de El Día de Aragón fueron apareciendo distintos testimonios sobre la figura de Perico Fernández. Luis Alegre estuvo en el proyecto, pegado a los tres, en verano del 87, un verano divertido y feliz, consagrado a Perico Fernández, Luis Alegre se encargaba de Benito Gil, Vicente Merino y otros tantos. Algunos de ellos muy mediáticos, Jose María García (al que Luis Alegre tuvo que perseguir para que recibiera a los dos autores), Mercedes Milá, Pedro Ruiz, Benito Escriche, los hijos de Martín Miranda, los boxeadores Pedro Carrasco o José Legrá. Mariano Gistaín junto con el periodista deportivo José Antonio Ciria recorren España en un 133 amarillo, lo tres, porque el tercero era Luis Alegre, adalid y factotum del proyecto, elemento fundamental. Incluso fueron hasta Valladolid a entrevistar a la madre de Perico Fernández, la madre natural, eso fue una de las cosas más fuertes. José Antonio Ciria escribía un capítulo y Gistaín el otro y los repasaban al alimón. Mariano Gistaín nos cuenta que diseñando aquellas páginas aprendió a maquetar con tipógrafo (imaginen nuestros oyentes, hablamos de tamaños de letras reales no transformaciones pulsando un click del ratón), entonces en la redacción de El día de Aragón (dirigida por Plácido Díez) les dejan dos MacHintosh Apple muy primitivos y en la casa de Mariano Gistaín, una azotea de Escoriaza y Fabro, viendo pasar los trenes por el Portillo y usando una manguera a modo de ducha Luis Alegre, Ciria y Gistaín. En el gimnasio de la calle Delicias donde entrenaba Perico o en el bar de la calle Pignatelli de su amigo Paco Millán. Eso sí que era la Puta calor, como inmortalizó el propio Perico. Las fotografías de las entrevistas, las imágenes de los combates de Perico, un todo de historia en blanco y negro que resulta inspirador. Para Gistaín fue un trabajo apasionante, divertido, de búsqueda y encuentro, casi no dormía. Perico les suministró fotografías, otras las hicieron ellos y el famoso fotógrafo del Día Rogelio Allepuz o el también fotógrafo Daniel Pérez. En las conversaciones con Perico Fernández o con Benito Escriche el humor y la sorna aragonesa estaban siempre presentes y no podían parar de reír. Los tres se quedan enamorados de él. Surrealista, divertido, cómo contaba su vida, su infancia y adolescencia. Un verano adictivo.


La historia de Perico

Perico había crecido en Pignatelli, en el hospicio municipal, junto a la plaza de toros, en donde se encuentra el actual gobierno de Aragón. Sus primeros años los pasas en el el hospicio de Calatayud. Empieza a entrenar como salida a un futuro oscuro y apoyado por gente del boxeo (y la farándula en gerenal como Martín Miranda o Benito Escriche) se proclama campeón de España de boxeo en Marzo de 1973 (Kid Tano en Zaragoza), de Europa en julio de 1974 y el momento cumbre de su carrera: El 21 de septiembre de 1974, Perico Fernández se proclama en Roma2​ campeón del mundo del peso superligero, versión WBC, ante al japonés Lion Furuyama, por victoria a los puntos. Lo defiende frente a Joao Henrique y ya es un mito entre los aficionados españoles. La imagen de las luces encendidas en las casas a altas horas de la noche por los combates al otro lado del mundo son inolvidables, padres e hijos juntos, apretando los puños, fuerte, muy fuerte.

Pero un campeón, un mito, nunca está completo si no hay una caída por el medio, sin abismo no hay luz: en julio de 1975 dejó rodar en Bangkok la corona mundial ante el tailandés Saensak Muangsurin en el octavo asalto. En ese momento no había cumplido los 23. La desilusión es absoluta, porque Perico abandona el combate. La humedad y la temperatura del lugar, la falta de aclimatación, el poco entrenamiento. Perico lo resumió muy bien: “La puta calor”

Perico con su forma de hablar sincera, un ligero tartamudeo, socarrón ante la vida, se mueve también en la noche, con poco gusto por el entrenamiento, comparte copas y luces de discoteca (más bien de salas de fiestas del pabellón del Salduba al Parsifal o los Papagayos, eran otros tiempos, eran distintos nombres. Las luces de neón se confundían con la sombra de los ejercicicios y el entrenamiento. No la madrugada y la mañana se fundían y no había tiempo para todo, pero el físico superdotado se lo permitió un tiempo), con otros iconos de la Zaragoza de los setenta como son los míticos Zaragüayos, sobre todo con Nino Arrúa, con el que le gustaba echar unas carreras por la ciudad deportiva en vez de ponerse los guantes. Iba por Zaragoza como pueden ir ahora los Violadores del Verso o como iba en su momento Kevin Magee...Zaragoza tenía a Perico, al torero Raúl Aranda y a Arrúa y a Diarte con sus melenas y sus patillas al viento. Su entrenador, Jesús Couto lo veía comerse unos huevos fritos con chorizo. Conduce un Seat 1430 por Zaragoza sin carnet pero los policías le piden autógrafos. José María Iñigo cuenta con él para Estudio Abierto, Jose María García lo adora, colabora con Pedro Ruiz. Graba un single de vinilo con influencias de su admirado Adriano Celentano (toca la guitarra y el piano de oído), Fuera de combate.



El libro, la decadencia

Publicado en 1987, el libro es parte de una colección barata, popular, en papel prensa, de libros aragoneses. Los de Perico se publicaron en dos tomos con mejor calidad. Y se hicieron cien ejemplares casi de luxe. El día que se publica, en la época que aparece, marca en su final el comienzo de una franca decadencia de Perico Fernández, su último combate es el 30 de agosto de 1987, pero los últimos combates que realiza resultan demasiado decadentes: Púgiles jóvenes que por unas pesetas de la época pueden poner en su currículum que han vencido a un campeón del mundo. Perico es el primer aragonés en divorciarse. Perico adoraba a su hija y pintaba cuadros naif, pintaba al Gordo y al Flaco, Perico tenía todas sus cosas en un camión de mudanza. 

Mariano Gistaín concluye: Perico nos daba la época, el sentimiento, la conexión con el Zaragoza, con la propia ciudad. Franco le promete un reloj, Cruyff quiere fotografiarse con él cuando viene a jugar a la Romareda, se escapa de Pontoneros cuando está realizando el servicio militar, la miseria triste de los huérfanos del Pignatelli, de los talleres de ocupación, el frío, la ciudad deportiva del Real Zaragoza. Perico se convierte en un mito pop, un ángel caído, un generador de rarezas. Gistaín lo sabía, Ciria lo decía todos los días.

En la presentación del libro vino Pepe Legrá, el boxeador, donde los tres mosqueteros del proyecto concluyendo que la razón por la que se había comenzado a redactar el libro seguía sin estar clara, ¿De qué vivía Perico?


¿Qué paso después? Con Perico

Podríamos seguir hablando de Mariano Gistaín y también de Perico Fernández, claro. De Perico primero: los siguientes años se dedica a pintar y vender sus cuadros por distintos bares y restaurantes de la ciudad. En los ochenta Triviño le ofrece desde el ayuntamiento un puesto de conserje al que el púgil contesta con una de sus frases más míticas: Si quieren un portero que fichen a Zubizarreta. Yo tengo el honor de conocerlo en el Churrasco, donde intercambiamos unas palabras y me muestras sus cuadros con motivos taurinos. Escribo fascinado por la memoria de Félix Romeo que guardaba su autógrafo en un cuaderno como si fuera una estrella de rock y que narra esa relación tan intensa y emocional en fragmentos de Dibujos Animados o como una presencia casi sacada de las obras de Peter Handke, sobrevuelta otras como Discoteque. Si hablamos de estrellas del rock, el penúltimo gran homenaje viene de Enrique Bunbury que en su disco de 2002, Flamingo, graba canciones como el Club de los Imposibles o Contar contigo donde se escuchan samplers de los combates de Perico, incluso Perico aparece en las fotos interiores a modo de entrenador de Bunbury que llevas los calzones de boxeo de Benito Escriche. Perico fallece el 11 de noviembre de 2016. En esos últimos años se le realizaron homenajes para recoger fondos y hacer un poco más dignos sus últimos días en los que participaron David Giménez, José Antonio López Bueno, el ex torero Raúl Aranda y el abogado José Antonio Visús.




¿Qué paso después? Con Gistaín




Mariano Gistaín después de la Vida en un Puño, ese mismo verano de 1987, al acabar la serie, presenta un programa diario en el Centro de Aragón de TVE (que está en el Canal Imperial de Aragón), cuando era dirigido por Pepe Royo: una hora en directo con el título de “No me esperes a comer”. Una época, la Zaragoza de finales de los ochenta, que ya hemos comentado en alguna ocasión, se vivía con mucha intensidad. Al parecer la mayor parte de los elegidos por la diosa cultura eran también afectos a la nocturnidad y se lo tomaban de manera regular, es decir sufrían de mala conciencia si no salían alguna noche. Esa mala conciencia le da título a su primera novela (antes publica el libro de relatos “El polvo del siglo”), publicada en 1997 en la editorial Anagrama donde ya demostraba su capacidad para la ficción anticipatoria, frisando la ciencia ficción al modo de Ballard o Philip K. Dick. Una sociedad que mutaba hacia la revuelta digital y allí estaba Gistaín al frente de todo, cuando nadie sabía nada, Gistaín ya lo sabía todo: en el año 2000, editado por Xordica aparece la vida 2.0, internet cuando nadie sabía qué era internet. Leído hoy resulta escalofriante darse cuenta de que entre las analógicas líneas de color de la realidad Gistaían se acercaba al verde fosforente del 1 y 0. Ocultas en su interior contiene direcciones de páginas web donde se pueden encontrar complementos y actualizaciones. Un personaje puede comportarse de una forma en formato papel y de otra en Internet. UNA ESPECIE DE MULTIMEDIA AVANZADA



Y otra rareza, otro viraje de Gistaín al año siguiente, publicando “Florida 135: Cultura de Club”, por la Biblioteca Aragonesa de Cultura: Un análisis sociológico de lo supuso la discoteca más famosa de Fraga, la electrónica en el desierto. No se puede olvidar la página web/blog/contenedor de noticias que durante muchos años fue el más prolífico y referente en Aragón: Gistain.net y aquella frase con la que se abría: Texto casi Diario.


El final y el principio



La historia del libro, en este caso es más personal que otra cosa, en el año 2011 Juan Luis Saldaña y y un servidor escribimos un poemario llamado Perico Fernández que estás en los cielos que editó David Giménez con los Libros de(l) imperdible. Lo habíamos escrito como la segunda parte de una trilogía inconclusa sobre mitos pop de nuestra ciudad (Ángel Guinda-Perico Ferdández-Kevin Magee). Perico nos hizo la portada. Lo presentamos con él en el Teatro Principal. Fuimos a Huesca a un festival Periferias con Perico y el rapsoda Luis Felipe Alegre recitó alguno de los poemas del libro. Grabamos canciones con aquellos textos. Perico y David Giménez, quizá una de las personas que más lo apoyo en esos últimos días, estaban en la mesa. Perico me pedía un cigarrillo. Yo fumé con el campeón del mundo. Quería este libro y Félix Romeo lo estuvo buscando con su olfato de cazador de rastros y libros de saldo en miles de pilas...murió antes de encontrarlo. Pocos meses después Ismael Grasa me regaló los dos tomos. A lo largo de los años he ido encontrando otros dos pares de ejemplares y los guardo. Uno será para mi hijo. El otro quizá sea para Luis Alegre, que no tiene un ejemplar porque le regaló el suyo a Ray Loriga, que le encanta el boxeo, y nunca se lo ha devuelto,



Terminamos con una frase de Gistaían:Perico ha sido y es nuestro gran campeón. Su historia es la nuestra más que el viaje a la luna, que también.

lunes, 8 de abril de 2019

15 Canciones De Amor, Barro Y Motocicletas de Miqui Puig&ACP (elsegell,2019)




Quince canciones en un disco. No sobra ninguna. El metraje correcto: Comic, cuando quedaban quince años para el 2000, antes de la mano de Dios, antes de Rompepistas, con los maxisingles a modo de escudo y la garganta de Pino d´Angio avisando que todavía está lo mejor por llegar. Miqui Puig se abre desde el principio, Miqui Puig colecciona los cortes mejores y los monta en un scalextric imposible , fraseos en mil idiomas, tambores y ritmos, ven que te lo explico otra vez: Montjuic es una canción diez, de belleza estremecedora, para bailar despacio, para acunar los sueños que están por venir: los arreglos a lo Bowie 1983, el corte de Weller fumando negro sobre traje blanco en un reservado de la Diagonal. Conocíamos Raros como primer corte, robots políticos en la cadena de montaje, funcionando a pleno rendimiento. Vamos con Hunos a por el segundo diez de la noche, ensayo sobre los singles perdidos, sobre los cacahuetes para cenar, las voces que no saben elegir pañuelo o corbata, ¿os acordáis de los bares con nombre de cantantes? Íbamos al baño y salíamos más limpios para sorpresa de todos, los botines se deslizaban sobre una mezcla guitarras y suciedad. Estábamos vivos, habíamos aprobado asignaturas básicas, Graduado, como Robert Mitchum y sus discos de Calypso, Desmond Dekker y sus israelitas y Deborah Harry llevándonos de la mano a mojar los pies con la marea. Esas guitarras de Ola, esa sección rítmica, abraza Miqui Puig el soniquete medio macarra, como esas canciones que se compraban en pesetas y uno llevaba apretadas fuerte a su pecho, ese bajo muy de los Pistones, esa suavidad que llega hasta Plum Cake, que acerca el disco a la nacional que une San Sebastián con el Ampurdán, dos mares y entre medio un teclado y unos coros que suscriben que Miqui tenía que seguir contando historias básicas, Plata, una letra original que es Miqui Puig puro, amanuense en Plata Miqui Puig bebe del Mediterráneo que tan bien conoce, cerca de Catania, buscando al pie de volcanes extintos el recuerdo de los que siguieron a Franco Battiato hasta el final. Chill Out es un momento de respiro, de pasar la mano por las estanterías y quitar el polvo de discos que hace demasiado tiempo que no escuchas, una carta de amor convertida en tonada, Miqui abraza solo a quien lo merece, ella tiene nombre, él se disculpa, Jarvis y Richard, Burruezo y Carnicer, tan bello que duele ¿Delicado en el dolor? Amantísimo compañero en el viaje, santificado el sintetizador, vuelve a la pista de baile en Karaoake, ¿sonido Filadelfia con una letra hermanada con el universo literario de Diego Vasallo? Percusiones, masculinidad bien entendida, las coderas desgastadas por el liquido que lloran los vasos al calentarse. Continuamos llevando la paleta a colores que nos son conocidos: Max ilustrando las historias de Juan y del Tonto Simón, la gabardina que llevaba Miqui en aquella fábrica cuando cantaba canciones de John Foxx acabará en la espalda del protagonista de Sobretodo, con las voces femeninas que nutritivas nos llevan, salmódicas, hasta Tinta, confesional y delicada, ¿Podría un bajo así entrar en una canción política? ¿Podría aparecer Chic en una canción con la palabra fascista en su letra? ¿Es la primera vez que Cohen aparece en la obra de Puig? Nunca olvidemos que tuvo su momento partizano y spectoriano. Transición de gitanes y arreglos de Gainsbourg from Loveonthebeat y llegamos hasta Casino Classic, el Miqui más Miqui, dos contra el mundo, funcionando a todos los niveles, teclados como relámpagos en mitad de la canción, motocicletas que suenan como violines, barro y trompetas (en Flandes lo llaman chocolate) y en RegolarItà ecos de danza, clubes que nadie recuerda, fotos de carnet donde no nos reconocemos, los mejores arreglos del norte de Barcelona. Extrañabas las viejas historias de cuando Miqui escribía cartas, cuando nos decía: “Escápate, un solo día.”, como cuando dejamos el tabaco porque el amor había llegado. En las páginas modernas dicen que el estribillo es perfecto, que Doulton es suya, que el barniz sintético es el color con el que se pintaba las uñas Sandie Shaw. No diré yo que no, hijo mío, este señor es mi amigo y no tenía que preguntar por el nombre de las calles porque las calles eran todas suyas.

¿Ha cantado alguna vez mejor Puig? ¿Ha elegido mejor los samplers y las percusiones? ¿Son quince canciones suficientes para completar tres décadas? Lo único que es gris es el Cantábrico y la sed que deja la lengua cuando el vino abandona. Miqui Puig sigue escribiendo la novela de nuestras vidas con anécdotas que son solo suyas. Esos arreglos, las teclas, los ritmos, enhebrando con el ojo tuerto por la aguja que mejor atrapa el tejido. Con gusto y con calor, de té y limón. Para todo lo demás, elijan a Puig, elijan seguir el camino correcto, las libretas con letra apretada, las fotos en blanco y negro, los sombreros y los cortes de pelo, aquel sitio en el que pasamos una buen tarde. Ven, sigue igual. Quizá mejor.

martes, 2 de abril de 2019

Mil demonios EP de Mil demonios (Autoeditado, 2019)





El debut de Mil Demonios es un EP de siete temas con inequívoco sabor clásico. Y es que de casta le viene a los galgos que forman la legión: por un lado, en la guitarra solista, Fernando Navarro, clásico de la escena aragonesa desde antes de que fuera escena y que compagina este con su banda madre, Los Modos (amén de otras mil presencias en directo y colaboraciones) y en la rítmica y voz, Jorge Martínez, conocido habitante del este del Moncayo que además de líder y compositor de Despierta McFly hace poco debutó como poeta a través de la editorial Olifante. Mil Demonios comenzó como un grupo de versiones de a dos, un dúo que revisaba con gusto canciones de sangre y carretera, de luz y oscuridad, de madrugadas baldías. Resto de aquello es la versión exquisita de Esta noche de los 091 incluida en el disco, alimenticia y mesiánica, escalofriantemente bella. A veces uno no cree posible extraer más jugo de la flor del recuerdo, pero aquí el terreno conocido devuelve barro de experiencia. De dos han pasado a banda completa para una disco de temas propios. La banda base, con una sección rítmica de lujo, Guillermo Mata en el bajo y Carlos Gracia en la batería, rock resolutivo para un tren que se mueve a distintas velocidades: el pop energético de Arcadia, con un fraseo marca de la clase, que gestionan un texto sobresaliente apoyados en los deslizantes teclados del productor, Cuti. Las percusiones con las que se abre Mustang 72 susurran al oído el recuerdo de la tierra quemada que dejó tras de sí Mauricio Aznar, voces empastadas, conversos del rock cuando uno entiende que las décadas son nutritivas (quizá rechina un poco los coros hooligans que aparecen en mitad del tema, pero eso ya son gustos personales). Hattori Hanzo puede funcionar como entretenimiento punk ibérico pero parece un poco sacado de contexto en la temática del disco, tanto en lo formal como en lo estilístico. Satélites hereda la sapiencia pop del compañero de Fernando en los Modos, Michel Gracia, y el nylon abrasa con gusto, pasando del hedonismo culpable a los coros y los solos, en esa mezcla de Elegantes y incluso la dupla melódica Puente/Vinadé cuando son más prosaicos. En Malditas películas no hay duda desde el principio, el desierto de Monegros no se detiene en ninguna de las paradas, vacíos de Lorca y Kerouac, que aparezcan dos lunas en la letra de la canción, me llevan a la época en la que uno soñaba con que los Proscritos de Jose Lapuente nos salvaran. Canción fundamental en el proyecto Mil Demonios, que mezcla lo mejor de los dos mundos en herética unión, bourbon y botines, gafas de pasta y chupas de cuero. El final con Quise ser dios, nos devuelve a la dualidad, cielo e infierno, un Jorge Martínez sobrado de voz, las guitarras y las teclas dando colchón a los estribillos, un tema que atestigua la realidad de una banda que es mucho más que la unión de dos colegas plenos de talento y gusto musical.


Un disco de factura perfecta, con todo lo bueno y lo malo que esto tiene, uno no encuentra fallos en esta primera entrega de Mil demonios pero se queda con las ganas de un poco más de pantano y suciedad en la próxima remesa de canciones, pedales de metal y hammond, recemos por ello.

Maravilloso por cierto la versión física de la grabación, con un elegante diseño de Pío Lázaro e ilustraciones de Guillermo García que hace muy apetecible adquirir el disco como objeto analógico de culto.