viernes, 5 de julio de 2019

El futuro era esto de Facundo (autoeditado, 2019)


Este segundo LP de Facundo ha ganado en pegada, en producción, en trepidación. La base rítmica nos lleva a aquella épocas en la que pensábamos que ya no quedaban olas por venir y decidimos volver a bailar. ¿El mensaje es una cuestión de actitud? ¿O la actitud transmite el mensaje? Miles de amistosos monstruos de Lovecraft que se dibujan como fondo en una ciudad imposible, mezcla de distopía mediterránea y montaje fotográfico. El pop como píldora infalible, las guitarras pueden subir como en 400 000 excusas o llevarte a la lírica del asesinado nocturno en busca de su bala por toda la ciudad como en Blanco. Lo nuestro es para siempre tiene ese toque naif de Aerolineas Federales cuando Miguel Costas llevaba la gorra de capitán y Encadenados lleva cuchillos afilados con un punto lúbrico, una forma geométrica bizarra, con las esquina con restos de sangre fresca. Un momento de reposo con Funambulista, con la voz solista de Javier Tafalla nos devuelve a la imaginería de los Nubosidad Variable, aislados en su propia paranoia, donde el abismo es el vientre y la la ciudad el cielo prometido. El bajo Peter Hook con el que se construye Pluscuamperfecto te hiela la columna vertebral, una especie de terapia de choque de las Slits cuando salieron del pantano y decidieron volver a la pista de baile como Ladytron. Tsunami de amor hace perder un poco de fuelle al LP por lo repetitivo, con algún verso memorable (ese guiño a Copiloto de “Aún no han puesto las aceras”) pero volvemos con fuerza con Todo lo que odias, esa psicosis impredecible que hace del placer culpable las canciones de la Bien Querida y agotan las de la Rosenvinge en su trascendencia. No tengan miedo a escribir sobre ello, nadie le va a leer y todos los que se enfaden se les pasará en unos pocos minutos, justo los que cuesta que llegue La maleta luminosa, un De viaje planetero, un Yukón cuando estrenas bañador, los esquimales en pelotas, Nureyev, el Señor se ha enfadado y terminaremos en Tripodisón, donde se acumulan los recuerdos, de nuevo con Tafalla a la voz, cerrando a base de arpegios y con la mejor letra del disco, tan sugerente que duele. Buen cierre sin duda.

Un disco que maneja modas y ánimos, que juega con manuales usados pero no manoseados, que en producción e instrumentación la exquisitez es predominante, Facundo sigue subiendo categorías a base de buen gusto y paciencia. Disfruten.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Unas palabras sobre 'LINA VILA. LA VIDA EN LOS PLIEGUES' (Paraninfo de la Universidad de Zaragoza)


Escribí hace muchos años: Aquel árbol era un cristal de sentimientos, ámbar de sensaciones atrapadas en un unas dimensiones no euclídeas, un collage arácnido donde se extendían naturaleza en simbiosis perfecta de registros, imágenes y referencias. (Hubo un tiempo donde la luz estaba cómoda en lo oscuro)

Espero el sábado para ver la exposición de Lina Vila que se inaugura este jueves 23 de mayo.




La noche nunca tiene sueño, la vida no puede morir, el recuerdo no puede ser olvidado: si encuentras un rastro no podrás decir que te has escondido, por eso siempre la paleta vuelve a deslumbrar en el momento de mostrarse.




Los fantasmas siguen buscando las flores. A veces el rastro es de tiza y colores sobre la piel que ya ha sido marcada, sobre el negro la luz tiene más fuerza, como si el gris fuera blanco en el momento de abrir los ojos. Es un sueño el que devora o eres tú el que entras en el sueño hambriento. Es en ese instante cuando abres los ojos y nace la muerte.


En el blanco asmático encuentra descanso el esquema. Entomólogos y guitarristas se pelean por la picadura más pura, la que devuelve al blanco, a la espera del verano. Hay un cierto desdén hacia todo lo que no conseguimos. Por eso, repito, nos sentamos y esperamos que lleguen hasta nosotros los dolores más profundos. Porque un aguijón es un recuerdo que no puede ser olvidado, insertado entre los pliegues de la piel permanece. No hay mapa que lleve hasta la equis del alivio.
Los pétalos carnales se frotan en divina armonía. Dios y el hombre, Gea y Eva, las espaldas que abren bocas, las bocas que se abren a los dedos, los dedos que son pétalos y van dejándose caer. El fundido, la mixtura, la síntesis tiene algo textil, de nudo gordiano que se deja arrebatar por la sensualidad. Estremecido por la yuxtaposición contemplo abrumado como la doble x domina las líneas.

  

Capullos calvos que son sinapsis enmascaradas, chispa eléctrica que en el vello encuentra su catalizador, la idea que se convierte en polen y viaja hasta otro lugar, germina y se convierte en otra idea que guarda en su interior el recuerdo su origen. En el vuelo no hay viento, porque el viento es la definición de la tabla rasa como la lluvia es definición del barro. La suavidad de la pluma despierta sensaciones. No es necesario mucho más. Ya estamos atrapados. Nos abriremos paso hacia la superficie con la fuerza de la raíz equivocada, así que cuando encontremos agua descubriremos que elegimos el camino equivocado. El sol freático es inequívoco aviso del subsuelo. Y allí, como dije al principio, es donde más feliz se encuentra la luz.

sábado, 4 de mayo de 2019

"La vida en un puño" de Mariano Gistaín y José Antonio Ciria en el Cronolector de la Torre de Babel



Hace unos días hice una pequeña encuesta entre algunos amigos escritores, estaba fascinado con la última novela de Mariano Gistaín, que además presentó aquí, en la Torre de Babel,
Daniel Gascón, Rodolfo Notivol, Pepe Melero, Ismael Grasa...había varias opciones pero en el audio que me grabó Ismael Grasa dejó para el final un pequeño guiño a la vida, a Zaragoza, a una forma distinta de entenderlo todo, una forma que se está perdiendo, la vida analógica, la rareza, el límite: La vida en un puño, el primer libro de Mariano Gistaín, escrito junto al periodista deportivo Juan Antonio Ciria sobre la vida del campeón del mundo de boxeo Perico Fernández en el año 1987. Gistaín acaba de publicar una estupenda novela que nos devuelve una de las mejores y más adelantadas voces de nuestra región, “Se busca persona feliz que quiera morir” pero para esta biografía periodística había que profundizar más, mucho más: Entrevisté a Mariano Gistaín y escuché las palabras sabias de Luis Alegre, el intelectual aragonés que también fue muy cercano a Perico Fernández y que nos hizo una serie de sabrosas sugerencias, recordé a Félix Romeo, el escritor que guardaba el autógrafo de Perico como si fuera una estrella del rock, escuché a Enrique Bunbury en ese estupendo disco llamado Flamingos y recordé a David Giménez y Luis Felipe Alegre acompañando a Perico en sus últimos días, como rapsodas de los versos imposibles de uno de los últimos ángeles de una ciudad que se desmorona.



El libro: el proyecto del libro proviene primero de la prensa diaria

La vida en un puño se publica en la editorial de los libros del Día. El día es publicó entre el año 1982 y 1992, periódico diario con vinculaciones profundas con la cultura aragonesa (en especial con la revista Andalán). Un día en la primavera de 1987 (nos cuenta Luis Alegre) Mariano y Luis ven a Perico con Escriche en un bar y no saben de qué vivía Perico. A partir del libro escrito por el concejal y periodista Alberto Maestro (el mismo que da nombre al polideportivo de las Fuentes) y a través de una serie de entrevistas con Perico Fernández y toda la troupe que lo rodeaba por entonces (Paco Millán, Benito Escriche), durante un mes o dos y a doble página en las páginas centrales de El Día de Aragón fueron apareciendo distintos testimonios sobre la figura de Perico Fernández. Luis Alegre estuvo en el proyecto, pegado a los tres, en verano del 87, un verano divertido y feliz, consagrado a Perico Fernández, Luis Alegre se encargaba de Benito Gil, Vicente Merino y otros tantos. Algunos de ellos muy mediáticos, Jose María García (al que Luis Alegre tuvo que perseguir para que recibiera a los dos autores), Mercedes Milá, Pedro Ruiz, Benito Escriche, los hijos de Martín Miranda, los boxeadores Pedro Carrasco o José Legrá. Mariano Gistaín junto con el periodista deportivo José Antonio Ciria recorren España en un 133 amarillo, lo tres, porque el tercero era Luis Alegre, adalid y factotum del proyecto, elemento fundamental. Incluso fueron hasta Valladolid a entrevistar a la madre de Perico Fernández, la madre natural, eso fue una de las cosas más fuertes. José Antonio Ciria escribía un capítulo y Gistaín el otro y los repasaban al alimón. Mariano Gistaín nos cuenta que diseñando aquellas páginas aprendió a maquetar con tipógrafo (imaginen nuestros oyentes, hablamos de tamaños de letras reales no transformaciones pulsando un click del ratón), entonces en la redacción de El día de Aragón (dirigida por Plácido Díez) les dejan dos MacHintosh Apple muy primitivos y en la casa de Mariano Gistaín, una azotea de Escoriaza y Fabro, viendo pasar los trenes por el Portillo y usando una manguera a modo de ducha Luis Alegre, Ciria y Gistaín. En el gimnasio de la calle Delicias donde entrenaba Perico o en el bar de la calle Pignatelli de su amigo Paco Millán. Eso sí que era la Puta calor, como inmortalizó el propio Perico. Las fotografías de las entrevistas, las imágenes de los combates de Perico, un todo de historia en blanco y negro que resulta inspirador. Para Gistaín fue un trabajo apasionante, divertido, de búsqueda y encuentro, casi no dormía. Perico les suministró fotografías, otras las hicieron ellos y el famoso fotógrafo del Día Rogelio Allepuz o el también fotógrafo Daniel Pérez. En las conversaciones con Perico Fernández o con Benito Escriche el humor y la sorna aragonesa estaban siempre presentes y no podían parar de reír. Los tres se quedan enamorados de él. Surrealista, divertido, cómo contaba su vida, su infancia y adolescencia. Un verano adictivo.


La historia de Perico

Perico había crecido en Pignatelli, en el hospicio municipal, junto a la plaza de toros, en donde se encuentra el actual gobierno de Aragón. Sus primeros años los pasas en el el hospicio de Calatayud. Empieza a entrenar como salida a un futuro oscuro y apoyado por gente del boxeo (y la farándula en gerenal como Martín Miranda o Benito Escriche) se proclama campeón de España de boxeo en Marzo de 1973 (Kid Tano en Zaragoza), de Europa en julio de 1974 y el momento cumbre de su carrera: El 21 de septiembre de 1974, Perico Fernández se proclama en Roma2​ campeón del mundo del peso superligero, versión WBC, ante al japonés Lion Furuyama, por victoria a los puntos. Lo defiende frente a Joao Henrique y ya es un mito entre los aficionados españoles. La imagen de las luces encendidas en las casas a altas horas de la noche por los combates al otro lado del mundo son inolvidables, padres e hijos juntos, apretando los puños, fuerte, muy fuerte.

Pero un campeón, un mito, nunca está completo si no hay una caída por el medio, sin abismo no hay luz: en julio de 1975 dejó rodar en Bangkok la corona mundial ante el tailandés Saensak Muangsurin en el octavo asalto. En ese momento no había cumplido los 23. La desilusión es absoluta, porque Perico abandona el combate. La humedad y la temperatura del lugar, la falta de aclimatación, el poco entrenamiento. Perico lo resumió muy bien: “La puta calor”

Perico con su forma de hablar sincera, un ligero tartamudeo, socarrón ante la vida, se mueve también en la noche, con poco gusto por el entrenamiento, comparte copas y luces de discoteca (más bien de salas de fiestas del pabellón del Salduba al Parsifal o los Papagayos, eran otros tiempos, eran distintos nombres. Las luces de neón se confundían con la sombra de los ejercicicios y el entrenamiento. No la madrugada y la mañana se fundían y no había tiempo para todo, pero el físico superdotado se lo permitió un tiempo), con otros iconos de la Zaragoza de los setenta como son los míticos Zaragüayos, sobre todo con Nino Arrúa, con el que le gustaba echar unas carreras por la ciudad deportiva en vez de ponerse los guantes. Iba por Zaragoza como pueden ir ahora los Violadores del Verso o como iba en su momento Kevin Magee...Zaragoza tenía a Perico, al torero Raúl Aranda y a Arrúa y a Diarte con sus melenas y sus patillas al viento. Su entrenador, Jesús Couto lo veía comerse unos huevos fritos con chorizo. Conduce un Seat 1430 por Zaragoza sin carnet pero los policías le piden autógrafos. José María Iñigo cuenta con él para Estudio Abierto, Jose María García lo adora, colabora con Pedro Ruiz. Graba un single de vinilo con influencias de su admirado Adriano Celentano (toca la guitarra y el piano de oído), Fuera de combate.



El libro, la decadencia

Publicado en 1987, el libro es parte de una colección barata, popular, en papel prensa, de libros aragoneses. Los de Perico se publicaron en dos tomos con mejor calidad. Y se hicieron cien ejemplares casi de luxe. El día que se publica, en la época que aparece, marca en su final el comienzo de una franca decadencia de Perico Fernández, su último combate es el 30 de agosto de 1987, pero los últimos combates que realiza resultan demasiado decadentes: Púgiles jóvenes que por unas pesetas de la época pueden poner en su currículum que han vencido a un campeón del mundo. Perico es el primer aragonés en divorciarse. Perico adoraba a su hija y pintaba cuadros naif, pintaba al Gordo y al Flaco, Perico tenía todas sus cosas en un camión de mudanza. 

Mariano Gistaín concluye: Perico nos daba la época, el sentimiento, la conexión con el Zaragoza, con la propia ciudad. Franco le promete un reloj, Cruyff quiere fotografiarse con él cuando viene a jugar a la Romareda, se escapa de Pontoneros cuando está realizando el servicio militar, la miseria triste de los huérfanos del Pignatelli, de los talleres de ocupación, el frío, la ciudad deportiva del Real Zaragoza. Perico se convierte en un mito pop, un ángel caído, un generador de rarezas. Gistaín lo sabía, Ciria lo decía todos los días.

En la presentación del libro vino Pepe Legrá, el boxeador, donde los tres mosqueteros del proyecto concluyendo que la razón por la que se había comenzado a redactar el libro seguía sin estar clara, ¿De qué vivía Perico?


¿Qué paso después? Con Perico

Podríamos seguir hablando de Mariano Gistaín y también de Perico Fernández, claro. De Perico primero: los siguientes años se dedica a pintar y vender sus cuadros por distintos bares y restaurantes de la ciudad. En los ochenta Triviño le ofrece desde el ayuntamiento un puesto de conserje al que el púgil contesta con una de sus frases más míticas: Si quieren un portero que fichen a Zubizarreta. Yo tengo el honor de conocerlo en el Churrasco, donde intercambiamos unas palabras y me muestras sus cuadros con motivos taurinos. Escribo fascinado por la memoria de Félix Romeo que guardaba su autógrafo en un cuaderno como si fuera una estrella de rock y que narra esa relación tan intensa y emocional en fragmentos de Dibujos Animados o como una presencia casi sacada de las obras de Peter Handke, sobrevuelta otras como Discoteque. Si hablamos de estrellas del rock, el penúltimo gran homenaje viene de Enrique Bunbury que en su disco de 2002, Flamingo, graba canciones como el Club de los Imposibles o Contar contigo donde se escuchan samplers de los combates de Perico, incluso Perico aparece en las fotos interiores a modo de entrenador de Bunbury que llevas los calzones de boxeo de Benito Escriche. Perico fallece el 11 de noviembre de 2016. En esos últimos años se le realizaron homenajes para recoger fondos y hacer un poco más dignos sus últimos días en los que participaron David Giménez, José Antonio López Bueno, el ex torero Raúl Aranda y el abogado José Antonio Visús.




¿Qué paso después? Con Gistaín




Mariano Gistaín después de la Vida en un Puño, ese mismo verano de 1987, al acabar la serie, presenta un programa diario en el Centro de Aragón de TVE (que está en el Canal Imperial de Aragón), cuando era dirigido por Pepe Royo: una hora en directo con el título de “No me esperes a comer”. Una época, la Zaragoza de finales de los ochenta, que ya hemos comentado en alguna ocasión, se vivía con mucha intensidad. Al parecer la mayor parte de los elegidos por la diosa cultura eran también afectos a la nocturnidad y se lo tomaban de manera regular, es decir sufrían de mala conciencia si no salían alguna noche. Esa mala conciencia le da título a su primera novela (antes publica el libro de relatos “El polvo del siglo”), publicada en 1997 en la editorial Anagrama donde ya demostraba su capacidad para la ficción anticipatoria, frisando la ciencia ficción al modo de Ballard o Philip K. Dick. Una sociedad que mutaba hacia la revuelta digital y allí estaba Gistaín al frente de todo, cuando nadie sabía nada, Gistaín ya lo sabía todo: en el año 2000, editado por Xordica aparece la vida 2.0, internet cuando nadie sabía qué era internet. Leído hoy resulta escalofriante darse cuenta de que entre las analógicas líneas de color de la realidad Gistaían se acercaba al verde fosforente del 1 y 0. Ocultas en su interior contiene direcciones de páginas web donde se pueden encontrar complementos y actualizaciones. Un personaje puede comportarse de una forma en formato papel y de otra en Internet. UNA ESPECIE DE MULTIMEDIA AVANZADA



Y otra rareza, otro viraje de Gistaín al año siguiente, publicando “Florida 135: Cultura de Club”, por la Biblioteca Aragonesa de Cultura: Un análisis sociológico de lo supuso la discoteca más famosa de Fraga, la electrónica en el desierto. No se puede olvidar la página web/blog/contenedor de noticias que durante muchos años fue el más prolífico y referente en Aragón: Gistain.net y aquella frase con la que se abría: Texto casi Diario.


El final y el principio



La historia del libro, en este caso es más personal que otra cosa, en el año 2011 Juan Luis Saldaña y y un servidor escribimos un poemario llamado Perico Fernández que estás en los cielos que editó David Giménez con los Libros de(l) imperdible. Lo habíamos escrito como la segunda parte de una trilogía inconclusa sobre mitos pop de nuestra ciudad (Ángel Guinda-Perico Ferdández-Kevin Magee). Perico nos hizo la portada. Lo presentamos con él en el Teatro Principal. Fuimos a Huesca a un festival Periferias con Perico y el rapsoda Luis Felipe Alegre recitó alguno de los poemas del libro. Grabamos canciones con aquellos textos. Perico y David Giménez, quizá una de las personas que más lo apoyo en esos últimos días, estaban en la mesa. Perico me pedía un cigarrillo. Yo fumé con el campeón del mundo. Quería este libro y Félix Romeo lo estuvo buscando con su olfato de cazador de rastros y libros de saldo en miles de pilas...murió antes de encontrarlo. Pocos meses después Ismael Grasa me regaló los dos tomos. A lo largo de los años he ido encontrando otros dos pares de ejemplares y los guardo. Uno será para mi hijo. El otro quizá sea para Luis Alegre, que no tiene un ejemplar porque le regaló el suyo a Ray Loriga, que le encanta el boxeo, y nunca se lo ha devuelto,



Terminamos con una frase de Gistaían:Perico ha sido y es nuestro gran campeón. Su historia es la nuestra más que el viaje a la luna, que también.

lunes, 8 de abril de 2019

15 Canciones De Amor, Barro Y Motocicletas de Miqui Puig&ACP (elsegell,2019)




Quince canciones en un disco. No sobra ninguna. El metraje correcto: Comic, cuando quedaban quince años para el 2000, antes de la mano de Dios, antes de Rompepistas, con los maxisingles a modo de escudo y la garganta de Pino d´Angio avisando que todavía está lo mejor por llegar. Miqui Puig se abre desde el principio, Miqui Puig colecciona los cortes mejores y los monta en un scalextric imposible , fraseos en mil idiomas, tambores y ritmos, ven que te lo explico otra vez: Montjuic es una canción diez, de belleza estremecedora, para bailar despacio, para acunar los sueños que están por venir: los arreglos a lo Bowie 1983, el corte de Weller fumando negro sobre traje blanco en un reservado de la Diagonal. Conocíamos Raros como primer corte, robots políticos en la cadena de montaje, funcionando a pleno rendimiento. Vamos con Hunos a por el segundo diez de la noche, ensayo sobre los singles perdidos, sobre los cacahuetes para cenar, las voces que no saben elegir pañuelo o corbata, ¿os acordáis de los bares con nombre de cantantes? Íbamos al baño y salíamos más limpios para sorpresa de todos, los botines se deslizaban sobre una mezcla guitarras y suciedad. Estábamos vivos, habíamos aprobado asignaturas básicas, Graduado, como Robert Mitchum y sus discos de Calypso, Desmond Dekker y sus israelitas y Deborah Harry llevándonos de la mano a mojar los pies con la marea. Esas guitarras de Ola, esa sección rítmica, abraza Miqui Puig el soniquete medio macarra, como esas canciones que se compraban en pesetas y uno llevaba apretadas fuerte a su pecho, ese bajo muy de los Pistones, esa suavidad que llega hasta Plum Cake, que acerca el disco a la nacional que une San Sebastián con el Ampurdán, dos mares y entre medio un teclado y unos coros que suscriben que Miqui tenía que seguir contando historias básicas, Plata, una letra original que es Miqui Puig puro, amanuense en Plata Miqui Puig bebe del Mediterráneo que tan bien conoce, cerca de Catania, buscando al pie de volcanes extintos el recuerdo de los que siguieron a Franco Battiato hasta el final. Chill Out es un momento de respiro, de pasar la mano por las estanterías y quitar el polvo de discos que hace demasiado tiempo que no escuchas, una carta de amor convertida en tonada, Miqui abraza solo a quien lo merece, ella tiene nombre, él se disculpa, Jarvis y Richard, Burruezo y Carnicer, tan bello que duele ¿Delicado en el dolor? Amantísimo compañero en el viaje, santificado el sintetizador, vuelve a la pista de baile en Karaoake, ¿sonido Filadelfia con una letra hermanada con el universo literario de Diego Vasallo? Percusiones, masculinidad bien entendida, las coderas desgastadas por el liquido que lloran los vasos al calentarse. Continuamos llevando la paleta a colores que nos son conocidos: Max ilustrando las historias de Juan y del Tonto Simón, la gabardina que llevaba Miqui en aquella fábrica cuando cantaba canciones de John Foxx acabará en la espalda del protagonista de Sobretodo, con las voces femeninas que nutritivas nos llevan, salmódicas, hasta Tinta, confesional y delicada, ¿Podría un bajo así entrar en una canción política? ¿Podría aparecer Chic en una canción con la palabra fascista en su letra? ¿Es la primera vez que Cohen aparece en la obra de Puig? Nunca olvidemos que tuvo su momento partizano y spectoriano. Transición de gitanes y arreglos de Gainsbourg from Loveonthebeat y llegamos hasta Casino Classic, el Miqui más Miqui, dos contra el mundo, funcionando a todos los niveles, teclados como relámpagos en mitad de la canción, motocicletas que suenan como violines, barro y trompetas (en Flandes lo llaman chocolate) y en RegolarItà ecos de danza, clubes que nadie recuerda, fotos de carnet donde no nos reconocemos, los mejores arreglos del norte de Barcelona. Extrañabas las viejas historias de cuando Miqui escribía cartas, cuando nos decía: “Escápate, un solo día.”, como cuando dejamos el tabaco porque el amor había llegado. En las páginas modernas dicen que el estribillo es perfecto, que Doulton es suya, que el barniz sintético es el color con el que se pintaba las uñas Sandie Shaw. No diré yo que no, hijo mío, este señor es mi amigo y no tenía que preguntar por el nombre de las calles porque las calles eran todas suyas.

¿Ha cantado alguna vez mejor Puig? ¿Ha elegido mejor los samplers y las percusiones? ¿Son quince canciones suficientes para completar tres décadas? Lo único que es gris es el Cantábrico y la sed que deja la lengua cuando el vino abandona. Miqui Puig sigue escribiendo la novela de nuestras vidas con anécdotas que son solo suyas. Esos arreglos, las teclas, los ritmos, enhebrando con el ojo tuerto por la aguja que mejor atrapa el tejido. Con gusto y con calor, de té y limón. Para todo lo demás, elijan a Puig, elijan seguir el camino correcto, las libretas con letra apretada, las fotos en blanco y negro, los sombreros y los cortes de pelo, aquel sitio en el que pasamos una buen tarde. Ven, sigue igual. Quizá mejor.

martes, 2 de abril de 2019

Mil demonios EP de Mil demonios (Autoeditado, 2019)





El debut de Mil Demonios es un EP de siete temas con inequívoco sabor clásico. Y es que de casta le viene a los galgos que forman la legión: por un lado, en la guitarra solista, Fernando Navarro, clásico de la escena aragonesa desde antes de que fuera escena y que compagina este con su banda madre, Los Modos (amén de otras mil presencias en directo y colaboraciones) y en la rítmica y voz, Jorge Martínez, conocido habitante del este del Moncayo que además de líder y compositor de Despierta McFly hace poco debutó como poeta a través de la editorial Olifante. Mil Demonios comenzó como un grupo de versiones de a dos, un dúo que revisaba con gusto canciones de sangre y carretera, de luz y oscuridad, de madrugadas baldías. Resto de aquello es la versión exquisita de Esta noche de los 091 incluida en el disco, alimenticia y mesiánica, escalofriantemente bella. A veces uno no cree posible extraer más jugo de la flor del recuerdo, pero aquí el terreno conocido devuelve barro de experiencia. De dos han pasado a banda completa para una disco de temas propios. La banda base, con una sección rítmica de lujo, Guillermo Mata en el bajo y Carlos Gracia en la batería, rock resolutivo para un tren que se mueve a distintas velocidades: el pop energético de Arcadia, con un fraseo marca de la clase, que gestionan un texto sobresaliente apoyados en los deslizantes teclados del productor, Cuti. Las percusiones con las que se abre Mustang 72 susurran al oído el recuerdo de la tierra quemada que dejó tras de sí Mauricio Aznar, voces empastadas, conversos del rock cuando uno entiende que las décadas son nutritivas (quizá rechina un poco los coros hooligans que aparecen en mitad del tema, pero eso ya son gustos personales). Hattori Hanzo puede funcionar como entretenimiento punk ibérico pero parece un poco sacado de contexto en la temática del disco, tanto en lo formal como en lo estilístico. Satélites hereda la sapiencia pop del compañero de Fernando en los Modos, Michel Gracia, y el nylon abrasa con gusto, pasando del hedonismo culpable a los coros y los solos, en esa mezcla de Elegantes y incluso la dupla melódica Puente/Vinadé cuando son más prosaicos. En Malditas películas no hay duda desde el principio, el desierto de Monegros no se detiene en ninguna de las paradas, vacíos de Lorca y Kerouac, que aparezcan dos lunas en la letra de la canción, me llevan a la época en la que uno soñaba con que los Proscritos de Jose Lapuente nos salvaran. Canción fundamental en el proyecto Mil Demonios, que mezcla lo mejor de los dos mundos en herética unión, bourbon y botines, gafas de pasta y chupas de cuero. El final con Quise ser dios, nos devuelve a la dualidad, cielo e infierno, un Jorge Martínez sobrado de voz, las guitarras y las teclas dando colchón a los estribillos, un tema que atestigua la realidad de una banda que es mucho más que la unión de dos colegas plenos de talento y gusto musical.


Un disco de factura perfecta, con todo lo bueno y lo malo que esto tiene, uno no encuentra fallos en esta primera entrega de Mil demonios pero se queda con las ganas de un poco más de pantano y suciedad en la próxima remesa de canciones, pedales de metal y hammond, recemos por ello.

Maravilloso por cierto la versión física de la grabación, con un elegante diseño de Pío Lázaro e ilustraciones de Guillermo García que hace muy apetecible adquirir el disco como objeto analógico de culto.

viernes, 29 de marzo de 2019

Dibujos animados de Félix Romeo en el Cronolector de la Torre de Babel de Aragón Radio



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Escuchar aquí la pieza en Aragón Radio


El primer libro de Félix Romeo es una aventura en el tiempo y en el espacio. Marca un salto cualitativo en la literatura aragonesa. Un punto de inflexión en lo moderno, una ventana abierta de Aragón al resto de España. Situación cronológica: en 1994 el mismo año que aparece la primera edición, su amigo Ismael Grasa debuta con una novela brutal, de un humor salvaje: De madrid al cielo. Ese mismo año 1994 aparece el segundo LP de Las Novias, Todo/Nada sigue igual, producido por Enrique Bunbury. Félix había tocado el bajo en una de las primeras encarnaciones de la banda. En 1994 se estrena Tan Lejos/Tan Cerca de Wim Wenders, la continuación del Cielo sobre Berlín, con guión de Peter Handke: su imaginería sería una gran influencia para Félix y para toda una generación. El mejor Zaragoza de todos los tiempos, gana la copa de 1994 y la Recopa de 1995. En 1994 y dos años después de la muerte de su amigo Chusé Izuel Félix consigue que Ediciones Libertarias edite su libro de relatos Todo sigue tranquilo.

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La historia del libro, en cuanto a lo editorial, es rocambolesca: la primera edición es de 1994 y lo publica con la aragonesa Mira, una edición de color blanco con una ilustración del correcaminos y el coyote. En aquel tiempo Félix colaboraba con la editorial y así apareció su primer libro. En la red se puede conseguir a un precio entre los 20-25 euros, es pieza de coleccionista, una rareza, porque despierta el interés de Plaza y Janés y aparece en 1996 Mi edición favorita, la que atesoro por su importancia generacional es la de la colección “Negra” de la editorial. En realidad la colección se llama AVE FENIX-SERIE MAYOR. En esa misma época y de esta colección yo tengo 18 años entonces, hoy cuarenta, aparecen Héroes y Caídos del Cielo de Ray Loriga y Raro de Benjamín Prado. Nos da vueltas la cabeza. Mezclan el rock de Bowie y Dylan con la narrativa fragmentada, lo onírico. Loriga aparece en la portada fotografiado por García Álix y es novio de Christina Rosenvinge. La Movida ha muerto y El Niño Gusano y los Planetas reinan. Pero hay algo demasiado impostado en su discurso. Romeo es auténtico en su propuesta. No se va a Texas, no introduce a los ángeles de Wenders en su discurso, lo que hace es hablar de un chico de las Fuentes que acabaría leyendo a Wenders. En 1995 había aparecido otra edición por cierto en Mira, con otra portada (unas letras escritas con máquina de escribir-que creo que es una rabieta del editor de Mira por haberse ido a Plaza y Janés). En el 2006 Anagrama edita en su línea Narrativas hispánicas Dibujos animados y tenemos una edición en los compactos de Anagrama (en la misma línea donde están Bukowsky o Kerouac) Anagrama Barcelona 2012 Compactos Rustica. Finalmente en 2013 dentro de la colección Contemporánea en De bolsillo aparecen las cuatro novelas escritas por Félix: Discoteque, Amarillo, Noche de enamorados y, claro, Dibujos animados.

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Situación vital de Félix Romeo es también extrema, como él, presenta la edición de Dibujos animados a comienzos del año 1996 cuando le quedan todavía tres meses para salir de la cárcel de Torrero donde está preso por un delito de insumisión. Escribe a su amigo Miguel Mena largas cartas en las que se dibuja a sí mismo como un preso gordito y con una camiseta a blanca con rayas negras y una bola atada al pie con una cadena.Al salir de la cárcel de Torreo (y filmado por Fernando Trueba largometraje colectivo "Lumière et compagnie" (1995)), Romeo dirigirá durante un lustro La Mandrágora, programa cultural de referencia en la televisión española, a la altura de míticos como La edad de oro por su propuesta y el nivel de los invitados presentes. Será muy recordada su entrevista a Franco Battiato.

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El libro: Como he comentado antes lo mejor de Dibujos Animados es que es auténtico. Moderno en su estructura, arriesgado en lo fragmentario, toma las corrientes que se imponen en la época pero las lleva al terreno natural y emocional de su autor, lo que hace todavía más bello al libro: Zaragoza, su familia, sus miedos, Perico Fernández, los juguetes, los sanadores, el franquismo que se diluye como un personaje animado, la gordura, el fútbol, los coches sin aire acondicionado. Un arma que dispara y dispara hasta provocar emociones y hacer saltar chispas en los recuerdos del lector, en su educación emocional. Dibujos animados obtuvo el Premio Ícaro por «la fuerza narrativa del libro, su inteligente sentido del humor y la novedad de sus aportaciones».

Releyendo hace poco uno de los artículos de Félix, extraído de su “Por qué escribo”, encuentro esta reflexión que resume muy bien el libro y lo coloca en un lugar fundamental de nuestras letras: “Me temo que soy un escritor del 98. Me duele Aragón y eso. Estoy con Joaquín Costa en vez de con Ray Loriga. Mi futuro es el pasado.”. Tan bello que duele.

Museo de la soledad de Carlos Castán en el cronolector de la Torre de Babel de Aragón Radio





Todo comienza con frío de vivir
Castán, Carlos. Su nombre empieza sonar unos años antes cuando Ocaña, el director de Onagro (entonces Zócalo) uno de los grandes de esta región edita Frío de vivir El libro que se distribuye solo por Aragón interesa a La Editorial Emecé (Salamandra) y se llega a un acuerdo con editor y autor para retirar la edición y sale ya a nivel nacional como Salamandra. Castán lo presenta en Madrid, con Soledad Puértolas y las reseñas en Babelia y el resto de suplementos son muy generosas.
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Espasa ve en Castán un escritor con trayectoria. Su prosa es poderosa, poética, melancólica. Se compromete con ellos. El siguiente libro será Museo de la Soledad.

El proceso de escritura:

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Carlos Castán comienza a escribir los relatos a largo de 1998 y 1999. Uno a uno. Nunca trabajando dos a la vez. Castán daba clases en el IES Pirámide de Huesca. Allí da clases de filosofía durante tres lustros. Lee a Marguerite Duras, con ese tono de Hiroshima Mon Amour, relee a Cortázar, Manuel Puig, Carlos Fuentes. Está atento a lo que escriben los que son coetáneos como Lorenzo Silva, Marta Sanz, Loriga, Mañas, Óscar Esquivias, Luisa Castro, Casavella, Cercas. Descubre un libro, "Helena o el mar del verano" de Julián Ayesta que supone una sorpresa por su anacrónica influencia imposible (el libro se edita en 1952). Yo, modestamente, veo también una cercanía a la obra magna de Muñoz Molina, “El invierno en Lisboa”. Una vida familiar y tranquila pero extraña el Madrid de su juventud. Como otros artistas y escritores tiene que huir de su barrio, de sus calles para sobrevivir. Los padres de Castán son oscenses, él llega a Madrid con nueve años, así que los escenarios de los cuentos son Madrid, Huesca, también Biscarrués (el pueblo de su padre) o Zaragoza. Castán utiliza espacios que conoce bien y los dota de un aura que mezcla los elementos autobiográficos salpicados de historias imposibles, que nunca ocurrieron. De nuevo es una autor que coloca su entorno cercano en un lugar preponderante. Habla de lo que conoce y eso lo hace más bello. El momento más intenso en lo emocional es el relato Silencio tan de Silvia, dedicado a una historia de verano de su hermano José Miguel (Muerto en accidente en 1988 y al que dedica su libro). Hay separaciones que se producirán en el futuro, amores que tardarán unos años en acabarse, historias que se adelantan, corazones que se demoran en pararse. En el año 2000 aparece museo de la soledad.



La historia del libro: La primera edición (y la segunda)

El libro se presenta para la prensa en el Hotel Ritz de Madrid. Juan Bonilla, que se había mostrado entusiasmado por el anterior libro de Castán. Publicado por Espasa, Madrid (2000)Museo de la Soledad sigue creciendo y es Silvia Sesé la que se interesa por el libro para incluirlo en el catálogo de Círculo de Lectores. Sesé actualmente es editora de Anagrama pero por entonces ser parte del Círculo de Lectores era algo muy imporante por el número y variedad del público al que llegaba. Publicado por Círculo de Lectores. (2001)

Castán es un escritor lento. Su forma de escribir le lleva a procesos de escritura febril en un estado de melancolía y en otros casos de paralización creativa casi ansiosa. Siete años hasta que aparece su siguiente libro Sólo de lo perdido que coincide con la segunda, en realidad la tercera oportunidad de un libro maravilloso:

Algunos años después: TROPO

Unos cuantos años después, en el 2007 TROPO (por entonces Mario de los Santos y Oscar Sipán) preocupados por la efímera duración de los libros y el ansia y el hambre del mercado editorial deciden montar una línea editorial, una colección que se llama Segundo Asalto, reeditando obras difíciles de encontrar en librerías. La inaugura Museo de Soledad. La relectura hace de ese libro que se le reconozca críticas entusiastas de gente como Juan Bonilla, Lorenzo Silva o Rosa Regàs.

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¿Por qué Museo de la Soledad?

Museo de la Soledad, como antes Frío de Vivir, con su manera poética de tratar las relaciones, de observar el paisaje, son libros extrañamente canónicos para una generación que creció sin la posibilidad de extrañar Lisboa o París porque comenzaban a estar demasiado cerca. Que buscó en los rincones de sus calles, en las caras conocidas, las aventuras, el amor que les faltaba en sus vidas. Que creó veranos eternos en los Pirineos o en Salou y que saludaba la vida cotidiana, el trabajo, las clases, como algo con un punto de magia, de rutina alimenticia y también emocionante. Sigue siendo un libro emocionante, un libro de esos en los que se puede vivir dentro años y años, incluso no salir nunca, porque aunque dentro las nubes sean siempre grises la tormenta al descargar limpia el corazón de miedos. Museo de la Soledad es un libro de culto, medio secreto, tiene algo de material para iniciados, es uno de esos libros gasolina, queroseno, chispa y combustible si uno se pone a escribir.

Antes de despedirme quiero darle las gracias a la Biblioteca de Ateca porque nos ha suministrado un ejemplar de Frío de Vivir (Museo de Soledad lo tengo en mi biblioteca de esenciales a pesar de tener la mayor parte de mis libros en una mudanza) y por supuesto al señor Castán que amablemente conversó conmigo para esta pieza.