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viernes, 7 de mayo de 2021

Lázarus, el ángel que quiso ser payaso (concierto Teatro de las Esquinas, 7 de mayo de 2021)

 


FOTO de Jaime Oriz

Antes de la aparición de Lázarus en el escenario del Teatro de las Esquinas, Virginia Canedo y Anazul debutaron en directo tras publicar varias singles de manera digital. Acompañados a la guitarra por Eduardo Galán aka Draco, conjugaron bases electrónicas con una voz superdotada y el añadido sapiencial de las seis cuerdas, colorista aportación que nos recordó a proyectos como Thievery Corporation o la parte más tropicalista de Stereolab.


La espera se había hecho larga, como todas las esperas. Lo demás es confusión y sorpresa. Por eso cuando Luis Cebrián apareció en el escenario, vestido de negro, parapetado con una guitarra acústica de color alma, el tiempo se detuvo. Por el aire surcaban flechas que se detenían a su alrededor. Era Jacques Brel volviendo de Las Marquesas, era Sam Shepard recién bajado de un vagón de la línea Zaragoza-Canfranc. Era Lázarus, la encarnación enésima y definitiva de Luis Cebrián. Aunando pasado, presente y futuro, solo con el sonido del nylon y la rítmica emocional de arrancarse la nariz roja de Lenny Bruce, atacó un viejo tema de Nubosidad Variable, Pasayo de su LP “Futuro Perfecto” que comienza con “He dejado de ser una larva y me he convertido en el gusano que ves”, y que fue como el tránsito hacia a esa zona donde la muerte se mezcla con los sueños, recordándonos que, con los años, tuvimos que devolver las pieles que no nos cabían. Terminó con un fragmento de otro de tema de Nubosidad Variable, En memoria del esquimal, parecía Germán Coppini visitando con Nacho Cano el lugar donde las trompetas tumbarán las puertas de los palacios de cristal. “Danzad, danzad, hadas, tengo sidral y diazepam para todas”. Fue la última vez, te lo prometo, antes de entonar uno de los primeros temas del proyecto Lázarus, Déjame subir, una polaroid concreta del tiempo que todos pasamos en el motor de un autobús, confundiendo la química con el amor y el cariño con las pieles que nos dejaban huir del invierno. El frío se funde cuando sale a escena Anazul que regala unas líneas de melódica para decorar Congelados, otro de los temas que mejor resumen la puesta en escena de Lázarus, el hombre que permaneció en un bloque de hielo mientras sus demonios arañaban desde fuera, esperando el momento para ofrecer su ternura musical al mundo. La guitarra en primer plano, con el fraseo de uno de esos destornilladores de la noche que reinaron cuando los noventa morían (elijan entre Fernando Alfaro, Javier Corcobado o el primer Nacho Vegas). La elegancia de un hombre solo, micro y acústica por línea es comparable a la valentía de un vocalista al frente de una banda tan potente como la que le acompañó en los temas finales: Suso Lasso en la guitarra solista, Raúl Baquedano en el bajo, Daniel Becerril en las percusiones y la vuelta de Daniel Cebollada, viejo compinche en aventuras como Nubosidad Variable o Louisiana. Cuando comenzaron los primeros acordes de Crisálida el Teatro de las Esquinas entró catarsis, solo unos compases antes de que la voz segara las penas y prendiera los mejores recuerdos, las chispas de los cables, los matices percusivos de Daniel Becerril, la sección rítmica orgánica y desafiante...todo era una burbuja de rock en marmita atemporal. Crisálida es un tema confesional, un tema que sabe a una ciudad que se acabó, a un tiempo que decidimos quemar para salir reforzados. El siguiente tema contó con la presencia de Elem como segunda voz y teclados. Cuando uno ya no pensaba que podría mejorarse el sonido, Elem añadió unos matices muy a lo Mike Garson al sonido de la banda, demostrando una pericia que mezcla lo intuitivo con lo reglado, capaz de llevarse llevar y acoplarse a la manera de un Billy Preston pasado de noches y tabernas mientras la voz sostiene con cierta inocencia a Lázarus. Issa comienza con la fuerza de la guitarra y la voz y cuando la banda lleva el sonido hacia un estadio superior, donde se aprecia la magnífica letra del tema, llena de dobles sentidos y que demuestra la maestría semántica de Luis Cebrián. Aquí es cuando llegaron las lágrimas, con la pandereta, con el “Pero solo quedó en eso/solo quedó en todo/todo quedó en nada/nada porque hay agua”, con la garganta de Luis Cebrián a la altura de los acólitos de Richard Hawley. Es una canción, “Issa”, que funciona a todos los niveles, desde el humo de una cocina de madrugada hasta el escenario de un café-cantante. Los días anteriores al estreno de Lázarus en directo llegaba la grabación en estudio de Gracias por todo, quizá el tema que más lo emparenta con el autor de “La gran broma final” con más coherencia pero menos capacidad mediática. Con esa capacidad de autoparodia “incluso por el día que casi conozco a Bono” que emparenta con los devotos de la religión de los Panero, con un piano y una percusión monótona velvetiana que se transforma en acidez de las dos dulces mujeres: Kane y Jane. Lázarus es un proyecto que tiene tantos niveles a nivel de escucha y lírica que resulta imposible diseccionar y es mejor disfrutar el hechizo completo, las voces, las palmas y la distorsión...el cierre, como no, una versión con banda de un tema mítico, Órbita de Nubosidad Variable, un tema que ELEM ha llevado a su terreno en una reciente grabación y que en este caso funcionó con un dueto que iba más allá de la distancia tonal y entraba en al generacional. Órbita es heredera, como muchas otras cosas, de la inocencia lunar, de los tiempos sin más redes que las de los circos ni más amigos que los que podías abrazar todos los días y por eso es perfecta muestra de la capacidad melódica de un combo que pudo haber reinado y que prefirió la amistad al fracaso con retardo. Decía el viejo Bob, “Debe haber una forma de salir de aquí/le dijo el payaso al ladrón”. En este caso, no sé quién era el ladrón y quién el payaso. Pero está claro que la tormenta fue perfecta.

lunes, 25 de enero de 2016

S07e14 y S07E15: Franco Battiato en Zaragoza 1986

En la web de Aragón Radio: parte 1 y parte 2



El 1 de enero de 1986 España y Portugal habían entrado a formar parte de lo que entonces se llamaba Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea), el cometa Halley hará su último paso visible desde la Tierra ese Siglo XX


El 10 de octubre de 1986 y en plenas fiestas del Pilar el estadio de la Romareda se llena para recibir a Franco Battiato. El italiano, en pleno éxito, con un éxito en realidad extraño, ha conseguido convertirse en una estrella mediática a mediados de los años ochenta. Battiato es la estrella, pero como teloneros hay dos nombres que si bien no son tan importantes, lo serán en los años venideros: Héroes del Silencio y El Último de la Fila.

Abrimos con Héroes del Silencio, claro. En 1985 habían debutado en las matinales del Cine Pax en un concierto junto a Alphaville y Boda de Rubias promovido por Antonio Tenas, miembro de la pionera banda de tecno aragonés Vocoder que traería a nuestra ciudad a los Krafwert. Héroes del Silencio hacía poco que habían consolidado su formación con la entrada de Joaquín Cardiel en el bajo y el paso de Bunbury a la voz, si bien ya eran bastante conocidos a nivel de maquetas y Enrique Bunbury ya demostraba su carisma, pero las canciones que se incluirían en aquel primer EP Héroe de Leyenda y primer LP El Mar no Cesa estaban muy presentes. En España se publicarían aquel año Al calor del amor en un bar de Gabinete Caligari, Canciones (segundo disco de Duncan Dhu en el que estaba incluido Cien Gaviotas) y el maravilloso No es pecado de Alaska y Dinarama (donde aparecía, entre otras, A quién le importa): podríamos decir que las orquestas de pueblo y los pinchadiscos de revival seguimos viviendo de eso. Por otro lado, los segundos en actuar aquella noche eran El Último de la Fila. Estamos en Octubre de 1986 y Manolo García y Quimi Portet habían publicado su primer LP en el año 1985 con el título de Cuando la pobreza entra por la puerta el amor sale por la ventana y ese mismo año Enemigos de lo ajeno.


En el verano de 1986 la Argentina de Maradona vence a Alemania en la final del Mundial de México. España es eliminada en los penaltys en el partido de cuartos de final frente a Bélgica, fallo del delantero del Sporting de Gijón Eloy. En ciclismo Bernard Hinault disputa su último Tour de Francia y es derrotado por su compañero de equipo y delfín Greg Lemond. El mundobasket de España es un sonoro fracaso para la selección de Antonio Díaz Miguel que no llega a semifinales. Es la última vez que el mito Fernando Martín vestirá la camiseta nacional.
Hay que recordar que Enemigos de lo ajeno fue elegido mejor LP y mejor directo para El Último de la Fila para una jovencísima Rockdelux que comenzaba su andadura por aquella época recogiendo la herencia del rock Espezial. Por cierto, hay que decir que al solamente tener dos LP´s en aquel concierto de la Romareda el Último de la fila repitió temas (cosa que también hicieron Héroes del Silencio) e incluso hicieron temas de los Rápidos (la primera banda de Manolo García) y los Burros, el que fue el germen del Último de la Fila. 

El 26 de abril del año 1986 se produce en Ucrania (entonces parte de la Unión Soviética) el accidente de Chernobyl, el 12 de julio Queen graban el mítico Live at Wembley, Reagan sufre las consecuencias del IranGate y en Argentina la Ley de Punto Final sobre los crímenes de los gobiernos militares de los años anteriores. El 24 de julio el PSOE de Felipe Gonzalez había conseguido su segunda mayoría absoluta.

Y por fin llegamos al maestro, a Franco Battiato. La biografía de Battiato es extraña. En los años setenta es un músico de culto, que publica discos de ciencia ficción, rock progresivo y experimentos con música electrónica. Pero con la llegada de los ochenta y la edición de discos como La era del jabalí blanco o Patriots le lleva al éxito masivo en Italia. Con la publicación de La voce del padrone (la voz de tu amo) en 1981 llega a vender un millón de copias en Italia. 



Segunda parte

En 1986 por cierto el Real Zaragoza había conseguido su tercera Copa del Rey al imponerse al Barcelona en la final con gol del principito, Rubén Sosa. A principios de año había fallecido Ramón Sainz de Varanda, primer alcalde democrático de Zaragoza y el poeta Luciano Gracia miembro del Niké. En 1986 graban sus primeras canciones el grupo de Binéfar Los Proscritos y aparece en la discográfica Tres cipreses el primer EP de los Mestizos, Por el día, por la noche.
Volvemos a las fiestas del Pilar en Octubre de 1986. Después de Héroes del Silencio y El Último de la fila hace su aparición un italiano de nariz prominente, pinta de funcionario y gafas oscuras. Parece increíble que Franco Battiato se haya convertido en una estrella del pop, pero la historia, a veces, es así. Y es que en aquellos mediados de los ochenta la gente bailaba y baila...

Para los fans de los videojuegos es el año en el que se edita por primera vez el Zelda y el Castlevania. En Argentina se editan los míticos discos Oktubre de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota o el Lalala de Fito Páez y Spinetta. Charly García publicar su primer Grandes Éxitos y Soda Stereo edita Signos y los Fabulosos Cadillacs Bares y fondas.

La voz de mi amo había sido un éxito absoluto. En 1982 aparece El Arca de Noé, que incluye su éxito Yo quiero verte danzar. Y en 1983 Orizzonti perduti (Horizontes perdidos en español), que edita la EMI. Temas como Mal de África o la Estación de los amores, son belleza pura. Battiato canta en italiano, en inglés o en árabe y recoge con letras poéticas toda la influencia del Mediterráneo. Además de saber reírse de uno mismo, claro.
En 1985 Franco Battiato graba algunos de sus éxitos en español. El disco se llama Ecos de Danzas Sufí y en 1987, un año después de su éxito en España, Nómadas, que incluye la canción homónima compuesta exclusivamente para el mercado español. La canción incluso tiene un videoclip realizado por el programa la Bola de Cristal. Hay entrevistas en la televisión española de la época con Isabel Gemio, actuaciones en Sábado noche, hay hasta un concierto entero en España subido a trozos a youtube.
Aquella noche coincidió en la Romareda uno de los artistas más originales de su época en un momento de gloria creativa absoluta y además con dos bandas, El Último de la Fila y Héroes del Silencio llamadas a marcar una historia. Battiato bailando desprolijo, con la belleza de los mesías despistados...

En el ámbito internacional se publican el Master of Puppets de Metallica, Your Funeral My trial de Nick Cave, Graceland de Paul Simon y...vamos a detenernos un segundo, The Queen is dead de los Smiths. También hay que decir que no sabemos muy bien si hacía la risa o era auténtico, el caso es que David Bowie hacía de rey de los Goblins en Laberinto, con su consiguiente banda sonora.


Franco Battiato, reivindicado todavía: los desaparecidos Félix Romeo y Germán Coppini eran incondicionales. Jorge Morgan lleva años persiguiéndome para montar un tributo al italiano. Jota de los Planetas ha grabado Personalidad Empírica con su banda Grupos de Expertos sol y nieva, además de adaptar al castellano algunos de los textos del disco del 2012 de Battiato Ábrete Sésamo. Hace poco la gente de León Benavente grabaron Bandera Blanca para Rec&Play de Radio 3. La memoria y la pasión por Battiato se transmite de boca en boca...siempre Battiato. 
  

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Espíritu de Margot s07e10_Depeche Mode en Zaragoza (2ºparte)



Dejábamos a Depeche Mode en la pista de lanzamiento hacia el éxito. Su LP en directo 101 había sido todo un éxito mundial, quizá uno de los más importantes de la historia. Pero los noventa todavía iban a encumbrar más a los Depeche Mode, que aquella noche de octubre de 1998 llegarían con la historia de su lado, además de con un montón de canciones.


En 1989 comenzó a sonar en las radios el tema Personal Jesus. Iba as er el primer sencillo de Violator, el disco que producido por Flood convertiría a Depeche Mode en uno de los grupos más sofisticados y elegantes de la historia. En Violator además de Personal Jesus también aparecían absolutas maravillas como Enjoy the Silence o Policy of Truth. Depeche Mode se abren a nuevos sonidos y nuevos instrumentos, como la guitarra eléctrica o las baterías reales. 88 conciertos y una banda destrozada por el éxito, las drogas y todos los excesos que uno puede esperar. 

Resultado de imagen de songs of faith and devotion



Hace unos meses me hice con una copia en vinilo del Violator y la verdad que las canciones siguen dejándote enmudecido...parece que como a muchas otras bandas grandes la tensión o las destroza o les azuza la creatividad porque a pesar de todos los problemas que existían en Depeche Mode a principios de los noventa consiguen sacarse de debajo de la manga un disco como Songs of faith and devotion en el año 1993. En plena explosión del grunge Depeche Mode entrega su disco más rockero e incluso blues. Teclados, baterías, coros gospel...I Feel You, Walking in my shoes, In your Room, una colección de canciones mayúsculas. Una gira, el Devotional Tour, de las más extensas de su carrera y en la que los problemas con la heroína de David Gahan hacían todo muy complicado. Hay incluso un disco en directo. La gira se extiende con una segunda manga, Exotic Tour que los lleva hasta mediados de 1994. Nos recuerda un poco, en otra dimensión, a las giras de aquellos años de los Héroes del Silencio, todo era un camino del exceso.


En Junio de 1995 la banda quería comenzar a trabajar en lo que iba a ser su siguiente disco, pero la hospitalización de Gahan debido a una sobredosis y la salida de Alan Wilder de la banda retrasó todo el proceso de trabajo. Hasta 1997 no hubo disco de Depeche Mode, Ultra. Considerado por muchos como un disco de transición y para no forzar la rehabilitación de su vocalista decidieron realizar unas pocas presentaciones para prensa y amigos. A pesar de eso, contiene uno de los últimos clásicos de Depeche Mode, It´s no good.

En 1998 aparece el álbum doble titulado simplemente The singles 86-98, para las que realizaron una gira de presentación en la que incluían como músicos de acompañamiento al baterista austriaco Christian Eigner que ya había participado con ellos en las Ultra Parties, y el teclista Peter Gordeno.


El trío más los dos músicos aparecieron en el escenario del Príncipe Felipe de Zaragoza en octubre de 1998 desgranando clásicos y presencia escénica en la que quizá fue la última gira auténtica de la banda, dedicada a partir de entonces a giras mastodónticas alimenticias en las que se repiten una y otra vez los mismos temas. Depeche Mode, clásicos absolutos, alimentaron de nuevo al público aragonés, deseoso de contemplar a una de las bandas más míticas de la historia reciente de la música, quizá, junto a U2 la última gran banda de la historia.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Espíritu Margot s07e09: Depeche Mode en Zaragoza (oct 1998)_1ºParte




Proseguimos con las grandas bandas, los grandes conciertos, los conciertos singulares que hicieron que Zaragoza, que Aragón, se convirtiera en un lugar de paso, de historia de la música pop. Esta noche, devotos como somos, lanzamos una mirada hacia finales de los noventa, la primera noche, el primer ceremonial de los Depeche Mode en Zaragoza. Bandas como JLF, Niños del Brasil, Sullivans (que llegaron a tocar en el Pilar haciendo versiones) o el proyecto Martin Gore Experience, que juntaba a músicos de De Vito, Estige y otras bandas en un proyecto tributo a Depeche Mode. El periodista Pablo Ferrer, nuestro compañero y amigo M.A Tapia, Alex Mister Hyde, Eduardo Mecanismo...la lista de fans es larguísima. Como siempre con estas bandas tan grandes realizaremos dos entregas, en las que analizaremos su historia hasta la noche, en este caso del 15 de octubre de 1998 en la que Depeche Mode aterrizaron por primera vez en Zaragoza.

Depeche Mode se había formado en el año 1980 en Reino Unido. Sus miembros fundadores fueron Vince Clarke, Andrew Fletcher y Martin Gore, al que se unió para completar la primera formación David Gaham. Clarke solamente duró un disco, el Speak&Spell inaugural del año 1981, Clarke había escrito todas las canciones de aquel disco, que incluía como éxito absoluto el clásico del tecnopop Just Can´t Get Enough, montaría posteriormente Yazoo, así que Martin L. Gore tuvo que convertirse en el compositor de los temas en todos los discos siguientes de la banda. Qué eran los Depeche Mode en los ochenta, una banda de tecnopop, fascinada por los sintetizadores y que se movía entre lo lúdico y lo bailable de aquellos años. En 1982 y de nuevo producidos por Daniel Miller aparece su segundo Lp, A Broken Fame, comienzan a girar de manera continuada por todo el mundo. En 1983 Construction Time Again de nuevo bajo la producción de Daniel Miller, y con apoyo del ingeniero Gareth Jones. Se grabó en el estudio The Garden de John Foxx y en los Hansa Studios de Berlín Occidental. 
Hemos comentado antes que el disco Construction Time Again se grabó en parte en los míticos estudos Hansa de Berlin, donde se han grabado maravillas como el Heroes de Bowie o parte del Zooropa de U2. En aquella época los Depeche Mode se introducían en la música industrial, quizá más cercanos a propuestas de electrónica y ruidimos como The Art of Noise y Einstürzende Neubauten, el uso de samplers y percusiones salvajes los alejaban de los típicos teclados analógicos.Aun con todo el éxito masivo aún estaba por llegar. Marzo de 1984 es la fecha clave, el mundo se rinde a sus pies con el tema People are people, primer éxito en los USA. El tema estaría incluido en Some Great Reward, de nuevo grabado en los Hansa Studios de Berlin. EL disco era oscuro, provocativo, e incluso la banda fue censurada en el concierto benéfico Live Aiz de 1985.

Depeche Mode se estaba convirtiendo en una banda de estadio, venerada por las tribus urbanas góticas y por los amantes de la electrónica. En 1986 aparece Black Celebration, que además marca el comienzo de una rica colaboración en la parte gráfica y visual con el artista Anton Corbijn. El magnetismo de Gaham como vocalista crece, con una imagen seductora, de cuero negro, chalecos y torso desnudo. Al año siguiente es turno para Music for the Masses. El disco tuvo 101 presentaciones en vivo, incluyendo uno en Berlin Oriental en marzo de 1988, unos pocos meses antes de la caída del muro. Music for the masses fue precisamente el disco que más les acerca a los USA y en 1989 aparece el disco 101 con una presentación en el Rose Bowl de Pasadena, California..

lunes, 12 de octubre de 2015

Niños del Brasil en el Poeta Eléctrico (11 de octubre de 2015)


Dices penúltima y se atraviesan las sílabas en la garganta. Ninguna banda en Aragón ha tenido semejante cantidad de canciones hermosas y tanto humor y actitud e historia como Niños del Brasil. Niños del Brasil anoche fueron cien gargantas entregadas, tres generaciones que han construido sus sueños usando las canciones de Niños del Brasil como banda sonora.

Sobre el escenario Antonio Estación, gafas oscuras, mito absoluto de una ciudad sumergida que solo habitará en los recuerdos, Nacho Serrano, reivindicándose como productor, compositor y músico, renovando los arreglos de los temas clásicos, dándoles esa mezcla de electrónica alemana y pálpito orgánico, Ivanjoe, perfecto a las seis cuerdas, aportando ese toque de música disco perdida en el cruce de las décadas...y claro, Santi Rex, crooner arrebatado por las lijas del desierto, con el efluvio del genio de la lámpara, siempre dispuesto a conceder nuestros más bajos deseos.

Empezaron con el Mundo de la Imperfección, arrebato vampírico que se prolongó con Recuérdame (todavía fresca aquella maravillosa versión que hicieron Volador), Ni por viejo se atrapa al demonio del pasado, no hay pantano suficiente para escapar. Una vez Santi Rex me habló de la belleza, me habló de las Calles de Teruel, Mentiras era una canción que me tatué mil veces en una cinta de casette que me pasó Luis Díez (que anoche estaba en primera fila), volvimos al momento presente, con Estrella Fugaz y la versión de X, una delicada composición que dio fuste a Geminis, el último LP de Niños del Brasil. Pocas veces un LP de regreso tuvo tantas canciones buenas, como Delirios es la última gran canción que han escrito los Niños del Brasil, clásico subterráneo imprescindible. Del último al primero para atacar Amor y espinas y Tu Futuro. Para Las Curvas del Placer el único invitado de la noche, Clara Téllez, sensual hasta doler, sin boas, solo labios y actitud. Con Santi Rex arrastrando la voz, el público hizo suya una vez más Sed de Venganza para llegar a un final acelerado, bravo...con los ojos encendidos: Viernes, Al Oeste y Party Party. Me acuerdo de Sergio Algora diciéndome: Uno de los mejores momentos de mi vida fue escuchar la maqueta de Party Party en la KWM.


Un sonido maravilloso, que permitía captar todos los matices instrumentales y la voz de Santi Rex en primer plano y un lugar, El Poeta Eléctrico que siempre cuida los detalles. Zaragoza, enmudecida, en un pub, en el club privado de los fervientes. Cuando todo termine solo quedarán los recuerdos y ninguna de las ginebras que bebamos a escondidas nos dejarán limpiarlos.  

sábado, 18 de julio de 2015

Espíritu de Margot s06e32: En bruto Christina Rosenvinge en los 90 en Aragón




Christina Rosenvinge había formado parte de la primerísima movida en bandas como Ella y los Neumáticos (junto a miembros de Décima Víctima), Magia Blanca, había hecho televisión y había alcanzado la fama mediática en España gracias a su participación en el proyecto Alex y Christina junto a su pareja de entonces Alex de la Nuez (que venía de ser miembro de los Zombies de Bernardo Bonezzi y tocando el bajo en la última formació de los Tequila). Todos recordamos hago Chas y aparezco a tu lado. En la órbita de Alejo Stivel y Nacho Cano y los estudios Fairlight tecnopop blando con algún toque interesante. 


El primer disco se llamó Que me parta un rayo y lo grabó acompañado de la banda de Joaquín Sabina, con Antonio García de Diego y Pancho Varona, Jaime Asúa...todos muy presentes. Una anécdota interesante es que iban a llamarse los Planetas los Subterráneos pero la banda de la Rosenvinge se lo quitó. Años después J. Y Nacho Vegas colaborarían con la Rosenvinge. De aquel disco queda algún tema como este Tú por mí



El segundo LP se llamó Mi Pequeño Animal y estaba más en la onda del noise y los sonidos de las bandas independientes y los sellos pequeños de la época. Está editado en el año 1994 y en la entrevista que le hacen en el Heraldo de Aragón para el concierto de la gira habla de su pasión por Jesus and Mary Chain y sobre todo Sonic Youth. Años después trabajaría mano a mano con Lee Ranaldo y con el batería Steve Shelley. Mi Pequeño Animal producido por Niko Bolas y Steve Jordan (habitales colaboradores de Keith Richards) y futuros productores de Andrés Calamaro en el Honestidad Brutal. Andrés colabora en este disco.


El concierto en la sala en Bruto fue mágico, una Rosenvinge bellísima subió al escenario tarde, muy tarde, con un litro de cerveza en la mano. El lugar, el momento, muy jóvenes, tío, éramos muy jóvenes. Creo que fue mi primer concierto en En Bruto, después vendrían pocos más, Nexus, Los Ronaldos y Dynamos. Pero bueno...además de sus temas y a pesar de que defendía la modernidad absoluta tocó versiones de Neil Young y de The Doors, un oscuro tema de su primer LP, The Crystal Ship, el barco de Cristal. Este ha sido el primer concierto, la próxima entrega hablaremos de la presentación en el Centro Cívico Delicias.


domingo, 21 de diciembre de 2014

Espíritu de Margot s06e11: The Cure en ZgZ

 
 
Continuando con esta pequeña labor arqueológica que estamos realizando, más emocional que histórica. En la que, de alguna manera, repasamos algunos de los grandes conciertos que se celebraron en nuestra región, esta noche vamos a ir hacia atrás unos cuantos años, concretamente al uno de noviembre de 1996...aquella noche, The Cure, la banda de Robert Smith, tocó por primera vez en directo en Zaragoza.
The Cure se forman a finales de los años 70. Siempre Robert Smith, icono pop, a la cabeza. The Cure llegan cuando el punk está a punto de terminarse, consumido por su propia autodestrucción...encabezan el afterpunk, lo que en España se llamó onda siniestra y que recogía la herencia de Joy Division para hacer un pop tenebroso y preciosista donde lo negro y oscuro era reinante. En España Parálisis Permanente y Décima Víctima...en Aragón, solo los Niños del Brasil se han acercado a escribir e interpretar maravillas las incluidas en su LP Disintregration de 1989

Del afterpunk al pop y la polémica, durante los ochenta The Cure facturan LP´s fundamentales para entender muchas cosas: la épica, la retrospección, el nuevo romanticismo, la laca de pelo, las uñas y los cardados, pero también las guitarras susurrantes y los teclados que tejen redes a tu alrededor: Three Imaginary boys, Kiss me, kiss me, kiss me y Desintegration....los ochenta son suyos. Y el mundo se rinde a su alrededor, vampíricos y emocionantes. Enrique Bunbury dirá que sus influencias para el éxito masivo de Senderos de Traición, junto a U2 y El Culto, son los Cure...
 

Aunque está claro que The Cure, la banda, que llega a tocar aquella noche a Zaragoza, no está en su mejor forma. Los noventa están pesando demasiado...cambios en la banda, un Robert Smith devorado por el éxito y el personaje y unos discos mediocres como el Wild Mood Swings que presentaban aquella noche. De la banda original solo quedaban Smith y Perry Bamonte, teclista y guitarra que se había unido a la banda en los noventa. A pesar de todo, uno de sus mayores éxitos había llegado con un tema ya histórico en su primer disco de la década, Wish. Cuántas veces lo habremos cantado...aquello de Es viernes y estoy enamorado.

La banda dio aquella noche un recital excelso. Más de tres horas de concierto, treinta canciones, tres o cuatro bises...el Palacio de los Deportes de Zaragoza, el conocido como “El huevo”, se lleno para escuchar aquellas canciones totalmente entregado. Como hemos comentado otras veces, a mediados de los noventa parecía que Zaragoza se iba a convertir en un punto de referencia de los circuitos de música internacional...y todos estábamos emocionados: Iggy Pop, los Ramones, después Bowie o Lou Reed...aquellos artistas que solo habíamos conocido o admirado por las carpetas de los discos de vinilo o los fascinantes cedés...(entonces siempre originales, si querías grabarte algo usabas una cinta) estaban frente a ti, cara a cara...y The Cure fueron unos de los mejores....en el año 2000 en la sala Multiusos volverían a repetir visita a la capital zaragozana. Dicen que fue también un concierto excelso....yo estuve en aquella primera visita de The Cure a Aragón y puedo asegurar que fue uno de los momentos mágicos de la historia del pop en esta ciudad...



domingo, 19 de octubre de 2014

Espíritu de margot s06E04: David Bowie en Zaragoza

 
Buenas noches Alberto. Esta noche comenzamos con una nueva sección dentro de Espíritu de Margot....el recuerdo, la recuperación, la arqueología de algunos de los momentos más interesantes de la historia de la música pop en Aragón. Recordaremos aconticimientos, discos, visitas, personajes...a veces conocidos y otras veces un poco más olvidados. Todos han formado la memoria de la ciudad, de la región...Suede, The Cramps, los Coyotes...estamos dispuestos a escuchar a los oyentes y a darles voz para sus recuerdos. Esta noche comenzamos con uno de los grandes conciertos de la historia reciente en la capital aragonesa: David Bowie, cuyo Dead Man Walking nos ha servido como sintonía. Y es que el 17 de julio de 1997 David Bowie aterrizaba en la ciudad y tocaba en un Príncipe Felipe abarratado. El disco que presentaba el gran duque blanco se llamaba Earhtling y tenía este tema como single de adelanto: Little Wonder


David Bowie, figura referente de las escena pop mundial, mito en los setenta con el glam rock y sus encarnaciones extraterrestres, padrino del punk e iniciador de la electrónica fría con su trilogía berlinesa de finales de los setenta, entre la que destaca el LP Heroes, que contenía el tema homónimo...toca el cielo, es una estrella en los ochenta con su Let´s Dance y decide parar...a finales de los ochenta monta una banda de hard rock, Tin Machine. Tras dos Lps fallidos...se enfrenta al abismo de los noventa acercándose al pop de sus imitadores en el LP Black Tie White Noise y volviendo a la experimentación oscura volviendo a colaborar con Brian Eno en Outside. Sonidos industriales, la electrónica dentro de la música pop...Chemical Brothers, Nine Inch Nails, todos suenan a Bowie...y Bowie decide reivindicarse a sí mismo en un disco, Earthling, donde las programaciones y la canción pop espacial se dan la mano:
 
Así el disco Earthling se graba durante el año 1996 en Nueva York y es editado en todo el mundo el 3 de Febrero de 1997. Reeves Gabrels con el que había colaborado en Tin Machine, es su mano derecha en la composición y producción junto a la guitarra eléctrica. Destaca también la hipnótica presencia de Gail Ann Dorsey, bajista de color que además realiza las segundas voces en la banda de directo. Y la vuelta de Mike Garson, mítico pianista de la época de las Arañas de Marte, cuando Bowie se había convertido en Ziggy Stardust. El nueve de Enero del año 1997 Bowie aparece en el Madison Square Garden junto a una serie de amigos como Billy Corgan, Lou Reed o Robert Smith de The Cure para celebrar sus cincuenta años. En Zaragoza, como en New York, recupera un tema de los más oscuros de su época Glam: Arenas movedizas del clásico de 1971 Hunky Dory (y que me gustaría dedicar a Daniel Cebollada, batería de Nubosidad Variable y fanático de este LP)
En aquella época Zaragoza, su ayuntamiento, tenía como concejal de cultura al escritor Juan Bolea. Bolea realizó una serie de apuestas muy potentes para introducir a Zaragoza en el circuito de ciudades europeas importantes para la música pop, reivindicando la importancia de la música pop como parte de la cultura. Aunque quizá el concierto más conocido de aquella época fuera el de Michael Jackson, no hay que olvidar que además de Bowie también vinieron a tocar por aquella época The Kiss...había para todos los gustos.

Escribí a Juan para preguntarles por aquel concierto: Vino con los Placebo de teloneros, era muy amigo del cantante. Estuve charlando con él en el pasillo del Principe Felipe y nos fumamos un cigarrillo rubio. No es muy alto, más bien enjuto, y aparentaba veinte años menos. Sin arrugas, pelo corto. Hiperamable, atento y caballeroso, aunque no proclive al trato. De hecho, habló con muy poca gente. Me dijo que estaba siguiendo a los Streets, una banda en la que creía bastante.
Efectivamente, el cartel del concierto incluía a unos jovencísimos Placebo, acababan de publicar su primer LP, con una mezcla de clasicismo glam (Brian Molko, en perfecto castellano, preguntó a mitad de concierto si era un chico o una chica) y de alternativa de los noventa. Placebo, protegidos de Bowie, tenían entonces ya temas como este:
 
Por cierto, el cartel del concierto también incluía a la banda británica Mansun, que no llegó a tocar y fue sustituida a última hora por los locales Distrito 14. Bunbury, admirador a ultranza de David Bowie, tanto que su disco Radical Sonora, muy cercano en el tiempo a este Eartling, fue invitado a cantar con él, pero Bunbury prefirió quedarse al margen para no perder la perspectiva de su ídolo. En aquel concierto Bowie tocó temas de su disco Earthling, además de algunos éxitos como Fame o Fashion, también hizo una oscurísima versión de El hombre que vendió al mundo, que unos años antes habían popularizado Nirvana en su famoso desconectado de Nueva York. No tocó su clásico Heroes, a pesar de que algún crítico lo afirmo en la prensa local al día siguiente....pero incluyó versiones de Laurie Anderson y un clásico en su repertorio desde comienzos de los años 70, el tema que daba nombre al segundo LP de la Velvet Underground, Luz blanca, calor blanco:
 
El pintor Luis Díez nos ha contado que, además de ir de negro riguroso, disfrutó de uno de los grandes conciertos de la historia, Boch, de la Estación del Silencio, lo recuerda como un gran concierto, el Felipe no estuvo lleno, pero había gente...yo lo recuerdo como un salto cualitativo, el comienzo de una normalización de la ciudad a nivel cultural que venía por el esfuerzo de Juan Bolea pero que desgraciadamente y salvo momentos puntuales posteriores no tuvo continudad...¿la culpa? El público, la coyuntura económica, los distingos ediles, la vidad...yo qué sé...solo que recuerdo la magia de aquella noche de Julio, David Bowie, Alberto, ahí, delante nuestro, guapo, muy guapo, elegante...y tocando canciones como esta con la que nos vamos a despedir: Tengo miedo de los americanos....

Seguiremos con más entregas, por cierto, el concierto está grabado con una cierta calidad al completo en You Tube, por si alguien quiere verlo...yo no he querido, prefiero quedarme con el sueño, que siempre es mejor